Laringoscopia, citología, tacto rectal, estimulación calórica, cultivo de la uretra y citoscopia

1. Laringoscopia. Se emplea para estudiar la laringe y las cuerdas vocales. Se realiza mediante la introducción en la boca y hasta la laringe de un espejo con luz, que permite visualizar la zona. Previamente se ha sacado e inmovilizado la lengua del paciente.

2. Citología. Consiste en raspar la superficie del cérvix para recoger células, y también tomar muestras de dentro del canal cervical insertando un algodón. Es muy útil para la detección precoz de cáncer de cuello de útero. No necesita anestesia y la paciente debe evitar ducharse, usar tampones, tener relaciones sexuales y bañarse durante las 24 horas anteriores.

3. Tacto rectal. Consiste en la introducción del dedo índice por el recto para realizar una examen de los órganos sexuales. Este procedimiento se utiliza en las mujeres que no han mantenido relaciones sexuales coitales.

4. Estimulación calórica. Se realiza cuando se sospecha de una posible lesión del nervio acústico. Consiste en la introducción de agua en el oído a distintas temperaturas, fría (30º C) y caliente (44º C), lo que produce un nistagmo (un movimiento ocular involuntario en sacudidas), que permite obtener una idea de la adecuación de los dos oídos. Se realiza ante problemas de vértigo, pérdidas de audición y mareos.

5. Cultivo de la uretra. Para tomar una muestra y comprobar la ausencia o no de uretritis (inflamación o irritación de la uretra). Se limpia el orificio de la uretra (en el extremo del pene) del paciente con un algodón o gasa estéril, para luego insertar, un aplicador (hisopo) de algodón cerca de 3/4 de pulgada en la uretra y girarlo suavemente.

6. Citoscopia. Es la exploración telescópica de la vejiga y de la uretra. Se utiliza como prueba diagnóstica y tratamiento. Es muy útil para detectar el cáncer de vejiga. Consiste en la introducción de un citoscopio a través de la uretra. Las mujeres necesitan anestesia local.