Las cifras asustan. Cada vez son más los niños que padecen dolores de espalda. Un estudio a 2.000 escolares, de entre 11 y 14 años, indica que el 36% los sufre y que al 85% de los afectados les impide realizar alguna de sus actividades diarias. Los expertos nos descubren cuáles son los principales factores que influyen y sus posibles soluciones.

Aunque Pablo Núñez, de nueve años, llevaba tiempo quejándose de dolores de espalda, su madre, Natalia, pensó que era sólo una forma de llamar la atención. Una visita al médico le confirmó que sus dolores eran reales y que, si no se trataban, podían convertirse en crónicos. "Me sorprendí mucho porque yo siempre he vigilado que su mochila fuera la adecuada y he evitado que cargara mucho peso. Entonces, algo se me había escapado". Al igual que a Natalia, algo se les debe de estar escapando a muchos padres a raíz del creciente aumento de los dolores crónicos de espalda en menores. Un estudio a 2.000 escolares, de entre 11 y 14 años, indica que el 36% los sufre y que al 85% de los afectados les impide realizar alguna de sus actividades diarias. ¿Por qué esa epidemia en edades tan tempranas? Estos son los principales factores que han identificado los expertos. 


1. ACTIVIDAD FÍSICA
 
La falta de ejercicio aumenta el riesgo de padecer muchos problemas de salud, ya que el cuerpo humano está diseñado para el movimiento. Para empezar, tanto en niños como en adultos, las tensiones y fuerzas ejercidas en el cuerpo por la actividad física normal potencian el desarrollo de unos huesos densos con la forma correcta y de unos músculos fuertes y flexibles. "Sin ejercicio, el esqueleto infantil no puede desarrollarse normalmente", afirman los traumatólogos. "A la vez, unos músculos abdominales débiles no pueden soportar bien la columna y unos músculos demasiado tensos, producidos por mantener la misma postura durante mucho tiempo, ejercen tensiones excesivas en la espalda", añaden. "Por el contrario, la actividad física oprime y relaja los discos intervertebrales, lo cual facilita la entrada de nutrientes en ellos y ayuda, de esta manera, a que se mantengan bien tonificados y más sanos".

Lamentablemente, los niños de hoy son los más sedentarios de la historia, hecho que explica las altas tasas de obesidad, diabetes y hasta hipertensión en la infancia. Este hecho es producto del estilo de vida actual, donde la falta de espacios al aire libre y los peligros de las grandes ciudades inciden claramente en la inmovilidad. La idea de peligro no sólo está en la calle, algunas encuestan indican, incluso, que el temor a los traumas infantiles y a las querellas judiciales de los padres ha forzado a determinados colegios a prohibir ciertos juegos y deportes.

El experto aconseja. "Debe realizar ejercicio físico al menos una hora al día. Correr, montar en bicicleta, juegos de balón, senderismo, natación... son excelentes actividades para desarrollar huesos resistentes y una buena musculatura".
 

2. ORDENADOR, CONSOLA, TELEVISIÓN...

Los datos de un reciente estudio europeo son concluyentes: con apenas 11 años, los niños se pasan un día y medio a la semana viendo la televisión, jugando con la consola o usando el ordenador. Obviamente, estas horas van en detrimento del juego en el exterior. Por otro lado, permanecer sentado, incluso con una buena postura, genera tensiones en la columna y en los discos intervertebrales; que se incrementan notablemente con el manejo del ratón.

De hecho, los niños que pasan mucho tiempo ante las consolas desarrollan a menudo lo que se conoce como "lesiones por movimientos repetitivos", capaces de producir trastornos en hombros, codos y muñecas. Incluso son tan frecuentes entre los usuarios de Wii, la consola de Nintendo en la que el jugador emula movimientos de tenis, golf o béisbol, que la revista "New England Journal of Medicine" ya ha advertido contra los trastornos que puede causar un uso excesivo.

El experto aconseja. "Limita el tiempo ante la pantalla de cualquier aparato electrónico y enseña al niño a realizar descansos, levantándose cada 15 o 20 minutos. La postura también es importante. La pantalla debe quedar de frente y a la altura de la cabeza".


3. MALAS POSTURAS

Según los traumatólogos, los niños que usan ordenadores y consolas deberían emplear mesas y sillas especialmente diseñadas para ellos, así como soportes para la muñeca y una iluminación adecuada.

Lo que no se corresponde con la realidad, ya que algunas imágenes tomadas en los colegios nos muestran a niños mal sentados, casi siempre sin apoyo para los pies y en muebles de adultos.

El experto aconseja. "El niño debe utilizar soportes ergonómicos y sillas y mesas infantiles, que le permitan apoyar correctamente su espalda, con las piernas formando un ángulo de 90° respecto al suelo y sus brazos estableciendo el mismo ángulo sobre la mesa".


4. OBESIDAD

El 16% de los niños españoles son obesos y el peso medio de la mayoría no para de aumentar. La falta de actividad y las dietas hipercalóricas (mucha energía ingerida y poco gasto energético) son las causas.

A menudo olvidamos que la columna vertebral de un menor obeso tiene que soportar tensiones adicionales por el propio exceso de peso y los defectos de postura derivados del mismo. Otra consecuencia nefasta: el ahorro de movimientos que conlleva la obesidad, ya que estos niños hacen poco deporte y se mueven menos que los que tienen un peso adecuado, lo que añade más kilos al problema.

El experto aconseja. "Anima a los niños con el ejemplo, haciendo deporte en familia. Vigila la dieta y enséñales a comer con inteligencia, sustituyendo la bollería, las pizzas, los fritos... por frutas, pescados o legumbres". 

5. MOCHILAS
 
Se ha insistido mucho en que el aumento de problemas de espalda entre los niños es consecuencia del peso de las mochilas escolares. Hoy, esa idea ha variado; nuevos estudios revelan que los niños pueden cargar hasta un 15% de su peso, sin sufrir problemas de espalda.

Lo que sí es importante es que las mochilas se adapten al cuerpo y se lleven sobre los dos hombros. "La moda actual de llevarla sólo sobre uno es perniciosa", señalan los traumatólogos infantiles. "Los huesos de los niños son muy blandos y están aún desarrollándose. El simple hecho de usar una mochila inadecuada puede generar problemas serios".

El experto aconseja. "Vigila que los niños lleven la mochila bien colgada de los dos hombros, con tirantes anchos, y que vaya pegada a la espalda, justo sobre las nalgas. Si el peso es superior a tres o cuatro kilos, la mejor opción es el carrito, adaptado a la altura del menor y empujado hacia delante".