Considerado el padre de la “teoría de la inflamación en el envejecimiento”, Perricone postula que las arrugas (al igual que la artritis) son consecuencia de una inflamación crónica que deteriora las células del organismo y que actúa como respuesta a diversos agentes negativos. En el otro platillo de la balanza, este profesor de Medicina norteamericana, coloca un buen número de alimentos que son beneficiosos para evitar el envejecimiento de nuestra piel. Descúbrelos.

EN EL LADO NEGATIVO

• Una dieta rica en pan blanco
, bollería, arroz blanco, patatas... Este tipo de hidratos de carbono genera radicales libres capaces de atacar al colágeno.

• Factores ambientales. Contaminación, agentes químicos o pesticidas favorecen el deterioro celular y propician el envejecimiento prematuro.

• Exceso de exposición al sol. Los rayos UV son la principal fuente de radicales libres. La radiación ultravioleta daña las fibras de colágeno y genera cambios en el ADN de las células de la piel. No se trata de renunciar al sol, sino de tomarlo con sensatez. 

• El humo del tabaco. Este contaminante actúa contra el colágeno y la elastina de la piel. El hecho de fumar aumenta las arrugas hasta en un 40%.

• El alcohol. En exceso, debilita las defensas y reduce los niveles de vitaminas y minerales que la piel necesita para mantener su integridad. Además, el alcohol deshidrata y sobrecarga el hígado, impidiendo que elimine bien las toxinas y otros productos de desecho.

• El estrés. Si estamos estresados, el organismo produce un exceso de cortisol. Altos niveles de esta “hormona” reducen la capacidad de recuperación de las células frente a las agresiones.

EN EL LADO POSITIVO

• Agua. Se aconseja beber de ocho a 10 vasos al día para eliminar toxinas.

• Proteínas de calidad. Son necesarias para la reparación celular y para mantener a raya el envejecimiento. La mejor fuente es el pescado azul (atún, sardinas, chicharro...). Otras: las claras de huevo y la pechuga de pollo o de pavo.

• Plantas aromáticas y especias (canela, cúrcuma, orégano, jengibre, tomillo…). Están repletas de compuestos antioxidantes y antiinflamatorios.

• Yogures o kéfir. Las bacterias beneficiosas que contienen ayudan a eliminar desechos y toxinas, mejoran la respuesta inmunitaria y favorecen la renovación celular.

• La familia del ajo. Añade cebolletas, chalotas, puerros, ajos… a tus guisos. Estas verduras estimulan la producción de glutatión por el hígado (es un potente antioxidante natural).

• Frutas y verduras. Toma al menos cinco raciones al día y elige las de color más intenso.

• Té verde. Favorece la acción de las enzimas antioxidantes.

• Grasas buenas. El aceite de oliva virgen extra es rico en polifenoles, antioxidantes que ayudan a reparar los daños de la radiación ultravioleta.