¿Por qué estamos tan cansadas?

Las claves del agotamiento

  • Antes de echarle la culpa al trabajo, las obligaciones familiares o el estrés, baraja seriamente otras explicaciones.

Lo siento, no puedo salir esta noche; estoy agotada”. “Últimamente siento como si me hubieran acabado las fuerzas”. “¿Hacer el amor ahora? Mejor lo dejamos para otro día...”. Si eres como la mayoría de las mujeres, estas frases te resultarán familiares. Y es que, como decía un experto en el último Congreso de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), “las mujeres están atravesando una crisis energética que parece no tener explicación; de hecho, el cansancio es una de las quejas que más escuchamos en nuestras consultas”.

Sin duda, el esfuerzo de conciliar trabajo, casa, hijos y la falta de sueño que suele acompañar a todo ello es, a menudo, explicación suficiente. “Cualquier persona que duerma menos de seis horas al día acabará sufriendo de cansancio, tanto si tiene 18 años como 55”, señalan en el departamento de Neurología de la Clínica Universitaria de Navarra. Si ése no es tu caso y duermes siete o más horas diarias, pero sigues sintiéndote agotada –y sobre todo si ese cansancio se prolonga durante más de una semana –, es el momento de pensar en una revisión médica. Aunque puede ser síntoma de enfermedades serias, en la gran mayoría de los casos el cansancio suele deberse a trastornos menos importantes. Estos que citamos pueden estar detrás de la sensación de agotamiento que sufres.

1. ANEMIA.

Un gran porcentaje de mujeres en edad fértil, especialmente las que han dado a luz recientemente o tienen menstruaciones copiosas, experimentan anemia. El problema se produce cuando la hemorragia conduce a una deficiencia de hemoglobina (proteína rica en hierro presente en los glóbulos rojos, encargada de transportar el oxígeno de los pulmones a otras partes del organismo). Al no llegar suficiente oxígeno a los tejidos y órganos, aparece el cansancio y otros síntomas de anemia, como mareos, sensación de frío, somnolencia, irritabilidad... Un análisis de sangre puede confirmar o descartar un diagnóstico de anemia. El tratamiento consiste generalmente en suplementos de hierro y la inclusión de alimentos ricos en hierro en la dieta (espinacas, brécol, carne roja, hígado...).

2. HIPOTIROIDISMO

Si te sientes sin fuerzas y un poco deprimida, el problema puede estar en una tiroides poco activa. Se trata de una glándula pequeña en forma de mariposa que está situada en la base del cuello. La tiroides controla el metabolismo, es decir la velocidad a la que opera tu organismo. “Los trastornos tiroideos son una de las patologías más infradiagnosticadas en las mujeres”, señalan desde la Sociedad Española de Endocrinología. En la tiroiditis de Hashimoto las defensas del organismo atacan, por error, las células responsables de producir tiroxina y otras hormonas secretadas por la tiroides. El resultado es hipotiroidismo. Pruebas analíticas como la T3 y la T4 detectan los niveles de hormonas tiroideas. La administración de hormonas sintéticas pueden mejorar el metabolismo y los síntomas.

3. INFECCIONES DEL TRACTO URINARIO NO DIAGNOSTICADAS

Aunque la mayoría de las mujeres asociamos las infecciones del tracto urinario (ITU) a sensación de quemazón y urgencia para orinar, a veces el único síntoma es el cansancio. En la mayoría de los casos, por bacterias que provienen de la región perineal (la que rodea el ano), a menudo propiciadas por malos hábitos higiénicos. La actividad sexual puede también aumentar el riesgo de ITU, porque favorece la entrada de bacterias desde la vagina a la uretra. Un análisis de orina puede confirmar el diagnóstico. El tratamiento es rápido y eficaz (generalmente consiste en la administración de un antibiótico oral): el cansancio desaparece en cuestión de días. Si los síntomas regresan, procede realizar un nuevo análisis, porque en algunas mujeres las ITU son crónicas.

4. ALERGIAS O INTOLERANCIAS ALIMENTARIAS

Cada vez más alergólogos creen que las intolerancias alimentarias leves pueden estar detrás de muchos casos de cansancio. Nuevos estudios confirman que no sólo pueden ser causa, sino que la sensación de cansancio puede ser un síntoma temprano de intolerancia alimentaria. Si sospechas de esta relación (cuando ése es el caso, la somnolencia aparece a los 15 o 30 minutos de tomarlo) te conviene iniciar una dieta de eliminación; evitando el alimento sospechoso durante un par de semanas para ver si los síntomas remiten y luego volverlos a reintroducir para comprobar si regresan. Otra opción es someterte al test Alcat, un análisis de sangre que detecta el nivel de intolerancia a alimentos, aditivos, colorantes...

5. APNEA DEL SUEÑO

Si no duermes lo suficiente es normal que te sientas cansada. Pero, ¿y si no sabes que no duermes? Esto es lo que les ocurre a las personas que padecen apnea del sueño, un trastorno en el que la respiración se interrumpe de forma breve y frecuente durante el descanso nocturno. Cada vez que el afectado deja de respirar, se despierta lo suficiente como para ver perturbado su ciclo de sueño y casi siempre sin ser consciente de ello. La única clave que puede hacerle sospechar (aparte de los ronquidos) es que, por muchas horas que duerma, el sueño no es reparador y el cansancio no remite. El diagnóstico requiere acudir a una Unidad de Trastornos del Sueño de un hospital. El tratamiento incluye aparatos para despejar las vías respiratorias y en casos extremos, puede ser necesaria la cirugía.

6. PROBLEMAS CARDIACOS SIN DIAGNOSTICAR

Si te sientes muy cansada después de realizar actividades que antes te resultaban fáciles, te conviene acudir al médico para consultar la posibilidad de un problema cardiaco. No queremos alarmarte innecesariamente (la mayoría de las veces el cansancio suele deberse a razones menos serias), pero sí recordarte que la enfermedad cardiaca es la principal causa de muerte entre las mujeres y, a menudo, no solemos vigilar debidamente sus síntomas. Por eso, no dudes en acudir al médico de cabecera y explicarle lo que te ocurre. Incluso en presencia de problemas cardiacos, medicamentos y diferentes tratamientos pueden corregir o aliviar el problema, reducir la fatiga y restaurar la energía.

LA CAFEÍNA ME AGOTA

Ese chute de energía que buscas cuando tomas un café podría estar provocándote un efecto totalmente opuesto al que pretendes. Un estudio reciente ha comprobado que, en muchas personas, el abuso de cafeína genera cansancio. Si tomas varias tazas de café durante el día, intenta reducir gradualmente la dosis hasta quedarte con un solo café diario (no elimines drásticamente la cafeína de la dieta porque puedes sufrir un síndrome de abstinencia). Recuerda que, además del café, son ricos en estas sustancias algunos refrescos, el té, el chocolate y ciertos medicamentos (entre ellos, fármacos para la migraña, analgésicos, antigripales, diuréticos, preparados dietéticos adelgazantes...).