Insomnio, estrés, dolores musculares... Todo parece tener cura si se busca un remedio en una terapia alternativa. Uno de cada tres españoles recurre a fármacos derivados de plantas para afecciones habituales. Pero este tipo de medicina, ¿es fiable o sólo una moda?

Crema de caléndula para calmar las irritaciones de la piel, suplementos de levadura de cerveza para el colesterol, soja para los sofocos... Las posibilidades que ofrece la naturaleza para tener una salud de hierro son inagotables. Desde la antigüedad, las plantas se han usado para tratar enfermedades. Y hoy, tras décadas de investigación, vuelven a estar en el punto de mira de una sociedad que apuesta por lo natural. De hecho, se estima que una de cada tres españoles toma especialidades farmacéuticas derivadas de plantas para tratar o prevenir alguna afección de forma habitual, según la última encuesta del Centro de Investigación sobre Fitoterapia (INFITO).

Entonces, ¿está viviendo la medicina, como ocurrió con la alimentación, una vuelta a los productos “bio”? A tenor del aumento de la demanda de productos homeopáticos, plantas medicinales o suplementos, la respuesta es sí. Aproximadamente, la mitad de la población de los países desarrollados utiliza este tipo de medicina y en España su consumo ha aumentado de un 10% a un 15% en el último año. A nivel europeo, los productos homeopáticos representan el 1% de las ventas del mercado farmacéutico y el 7% del de medicamentos sin prescripción.

Principios activos

La medicina natural se fundamenta en el uso de remedios tradicionales y naturales. Muchos de sus preparados contienen el mismo principio activo que los utilizados en la medicina convencional. La diferencia es que se preparan utilizando técnicas tradicionales como la cocción o la infusión.

Para hacer frente a esta demanda, muchos laboratorios han desembarcado en España (TEVA, AromaThera, Boiron, Diafarm...) con productos naturales, aceites esenciales, homeopatía, flores de Bach... “La introducción en España de productos que son número uno de ventas en Francia o Bélgica es muy complicada, debido a la cantidad de trámites burocráticos que hay que pasar y a las trabas legales”, afirma un directivo de un laboratorio de nutricosmética. Lo mismo ocurre con técnicas como la etiopatía (disciplina que intenta luchar contra las causas de las enfermedades a través de un masaje y a la que el presidente Sarkozy se considera adicto) o la osteopatía, que en el país galodispone de un marco institucional desde 2002 y en nuestro país no está reconocida.

La mejor solución

A juicio del doctor Javier Haya, jefe del Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital General de Ciudad Real, hay que insistir en que “estos compuestos no son ni mejores ni peores que los fármacos de síntesis. Pero sería conveniente conocerlos todos para poder ofrecer la mejor solución terapéutica al paciente”. En España todavía hay un retraso con respecto a otros países como Francia y Alemania. En este último, el 60% de las prescripciones médicas corresponden a productos fitoterápicos financiados, en parte, por la Seguridad Social. “Aquí aún estamos en mantillas, aunque se nota un mayor interés por parte de los profesionales sanitarios”, concluye.

El rompecabezas de la legalidad

“Existe una Directiva Europea de medicamentos tradicionales a base de plantas pendiente de publicación. El problema es que no sólo se utilizan como medicamentos, sino también como alimentos y complementos alimenticios, y es aquí dónde radica el vacío legal”, asegura Anna Mª Cerdá, Directora Técnica de Laboratorios Diafarm. Únicamente se puede hablar de propiedades terapéuticas, diagnósticas y preventivas cuando nos referimos a medicamentos tradicionales a base de plantas. De alimentos y complementos sólo se pueden mencionar sus propiedades nutricionales y fi siológicas.

Con todo, el auge de la medicina alternativa y la demanda de productos bajo la etiqueta de 100% natural es imparable. Actualmente, 100 millones de europeos emplean la homeopatía, y sus compuestos se utilizan en más de 80 países, principalmente en Europa, donde el 66% de las madres la emplean para tratar a sus hijos, tanto de forma preventiva como curativa. En España, más de 7.000 médicos los prescriben y el número de especialistas que integra la homeopatía dentro de sus tratamientos va en aumento. Además, según el Laboratrio Boiron, varios estudios farmaco-epidemiológicos realizados en Francia sobre diferentes patologías (ansiedad, rinofaringitis recidivantes, bronquiolitis del lactante) han demostrado que el tratamiento homeopático constituye una estrategia de asistencia coste-efi caz para tratar estos trastornos y podría por ello responder a los problemas económicos y de salud pública planteados por el consumo excesivo de fármacos. La homeopatía está integrada en los sistemas públicos de salud en países como Francia, Bélgica e Inglaterra.

¿Realmente todo lo que se vende como natural es 100% efi caz? Hoy contamos con datos para juzgar qué sustancias lo son, como por ejemplo el ginkgo, que reduce los síntomas de la enfermedad de Alzheimer. Mientras, de la reputación de otras se abusa. Es el caso del aceite de onagra que nunca ha demostrado sus virtudes contra eccemas, síndrome premenstrual o esclerosis múltiple. Además, es muy importante saber que este tipo de productos se venden sin receta, lo que aumenta el riesgo de automedicación. “El hecho de que sean productos naturales no significa que estén excentos de posibles interacciones con otros medicamentos”, afirma el farmaceútico Emilio Villegas. Por esa razón, es muy importante que su uso esté controlado por un médico o un homeópata.

Una alternativa menos agresiva para los niños 

Los padres cada vez se muestran más partidarios de tratar a sus hijos con medicina natural. El conocimiento científi co sobre la efi cacia terapéutica y la seguridad de la fi toterapia ha hecho que se incremente su uso en pediatría. “Esta situación se ha visto favorecida por la notifi cación de la incidencia de efectos adversos en niños tras la administración de algunos medicamentos de síntesis. Por eso, se buscan alternativas para evitar estos inconvenientes”, explica Teresa Ortega, vicepresidenta del Centro de Investigación sobre Fitoterapia (INFITO) y profesora de Farmacología de la Universidad Complutense de Madrid. 

Estos compuestas se emplean para el tratamiento de alteraciones y patologías leves, tales como las digestivas (anís estrellado, manzanilla); trastornos no graves del sistema nervioso central, como insomnio, nerviosismo o ansiedad (melisa, espino blanco, pasifl ora, valeriana); procesos infl amatorios y alteraciones de la piel (árnica, onagra); prevención y tratamiento de afecciones respiratorias, como los resfriados (equinácea, eucalipto) y alteraciones metabólicas, como el sobrepeso (plantago, glucomanano y ajo).

La fitoterapia ofrece remedios útiles y seguros, pero, a juicio de la experta, no se deben usar de forma indiscriminada y sin control sanitario porque de este modo puede no logarse el efecto terapéutico buscado. Además, su empleo en niños menores de seis años debe estar supervisado por el pediatra.

La homeopatía (uso de remedios carentes de ingredientes químicos activos) y otras terapias alternativas como la musicoterapia, los masajes, etc, también empiezan a ganar terreno en el campo de la pediatría. “Aunque los niños son complicados de tratar con las técnicas homeopáticas, sus resultados suelen ser mejores que en los adultos porque sus tejidos no están intoxicados”, precisa el dr. Santiago de la Rosa, director de la Comisión de Médicos Naturistas del Colegio de Médicos de Madrid. No obstante, para lograr buenos resultados, estos tratamientos deben ser individualizados. Primero hay que reconocer los síntomas para aplicar el mejor remedio.

La gran aliada de la mujer

El consumo de los medicamentos naturales y su prescripción ha aumentado en nuestro país, sobre todo, en las consultas de ginecología. “Muchas veces tenemos que recurrir a estos productos por presión del paciente, que cada vez tiene más información sobre los posibles benefi cios que ofrecen estas sustancias. Las mujeres embarazadas son las que más demandan alternativas naturales a algunos fármacos, por tranquilidad y para garantizar que, en ningún caso, se perjudica al feto”, detalla el dr. Javier Haya, presidente de la Sociedad Española de Ginecología Fitoterápica.

Pero hay muchas otras parcelas dentro de este campo que se pueden benefi ciar de terapias fi toterápicas como el síndrome premenstrual, la ansiedad, la obesidad, etc. Aunque las mayores evidencias científi cas se han constatado para tratar los síntomas de la menopausia. En este aspecto la planta estrella es la soja. “Diversos estudios han demostrado que las japonesas no tienen sofocos durante la menopausia, sufren menos fracturas osteoporósicas y menor tasa de enfermedad cardiovascular. Y estas ventajas se deben a los benefi cios clínicos de las isofl avonas consumidas a través de varios alimentos con soja”, detalla este especialista.

Se pueden citar más plantas medicinales que pueden mejorar la calidad de vida de las mujeres como la valeriana, indicada para reducir la ansiedad; la vid roja frente a la insufi ciencia venosa... “Estos compuestos deben comprarse en las farmacias y tienen sus estudios de efi cacia y seguridad, por lo que se conoce su mecanismo de acción y sus contraindicaciones”, dice el experto.

Adiós alos sofocos. Lo último que se ha descubierto para combatir los síntomas de la menopausia es un fitoestrógeno (comercializado por el laboratorio Teva Pharmaceuticals Europe como “Femarelle”). Los estudios afirman que alivia los sofocos (76%), las molestias articulares y musculares (70%) y las cefaleas (68%). Además, mejora estos síntomas sin modifi car el espesor del endometrio y los perfi les hormonales de la sangre (parámetros de coagulación). “Estamos muy esperanzados con las posibilidades de este fármaco, que todavía no se comercializa en España, aunque se espera que esté disponible a corto plazo”, apunta el ginecólogo Javier Haya.

7 SUPLEMENTOS 10

Farmacias, herbolarios... rebosan de vitaminas, minerales, preparados dietéticos, aceites esenciales... que prometen múltiples beneficios. ¿Cuáles son recomendables? Ésta es una lista de siete suplementos nutricionales con benefi cios demostrados:

1. Vitamina D. Su déficit está detrás de enfermedades cardiovasculares, cánceres, osteoporosis... Con 20 minutos de sol al día sin protección la piel produce sufi ciente vitamina D, pero en invierno o en zonas con poco sol se aconsejan estos suplementos. Dosis recomendada: 1.000 I.U. al día (más de eso puede ser tóxica).

2. Coenzima Q10. Niveles muy bajos de CoQ10 se asocian a enfermedad coronaria, hipertensión, cáncer, diabetes, Parkinson... Quienes toman este suplemento refi eren mayores niveles de energía. Dosis recomendada: 50 mg/día.

3. Magnesio. El 75% de la población actual tiene défi cit de este mineral, seguramente porque nuestros campos, sobreexplotados, están vacíos de él. Enfermedad coronaria, hipertensión, asma, osteoporosis, obesidad, infertilidad, irritabilidad, ansiedad... se asocian al défi cit de magnesio. Dosis recomendada: 400–600 mg/día.

4. Alfalfa. Estimulante, aporta todas las vitaminas conocidas, proteínas, aminoácidos y un estrógeno (cumestrol) de acción hormonal y mineralizante. Dosis diaria recomendada: 3 tomas de 300 mg de alfalfa criomolida.

5. Aceite de pepitas de uva. Tiene capacidad neuroprotectora y es útil en caso de varices, cloasma, retinopatías o hipertensión. Nuevos estudios demuestran su actividad contra las células cancerígenas. Dosis recomendada: 50 –100 mg/día.

6. Cinc. Interviene en todos los mecanismos celulares, potencia las defensas y combate el envejecimiento. Ayuda a reparar heridas, mantiene la fertilidad, protege la vista, nos defiende frente a los radicales libres y mantiene en buen estado la piel, el cabello y las uñas. Dosis recomendada: 10-15 mg/día.

7 Aceites de pescado (omega 3). Ayudan a prevenir enfermedades de los sistemas nervioso, cardiovascular, respiratorio y a tratar problemas cutáneos y de origen psicológico, como la depresión. Dosis diaria recomendada: tres dosis de 1.000 mg.