No solemos prestarles mucha atención, pero las hormonas tienen un papel decisivo en las mujeres, sobre todo si hablamos de los estrógenos, que son las grandes protagonistas a lo largo de toda nuestra existencia.

En su faceta más positiva son las responsables de preparar el cuerpo para el embarazo, hacer que te sientas bien y proteger el sistema cardiovascular. Pero tienen una cara oscura en la que, entre otros muchos síntomas, hacen que pases temporadas irritable o triste, que tu vida sexual se resienta y puede aparecer la osteoporosis. Al final de la infancia empiezan a subir los niveles de estrógenos, provocando los cambios físicos que convertirán a la niña en una mujer adulta y que la harán entrar en sus años más fértiles, poniendo en marcha la montaña rusa hormonal.

EN LA DÉCADA DE LOS 20 Y LOS 30

El nivel, al máximo

Son los años de mayor fertilidad de la mujer. Tu vida hormonal sigue periodos cíclicos que suelen tener una duración de 28 días. Tras cada regla los ovarios reciben la orden del cerebro de aumentar la producción de estrógenos, de forma que en poco más de 10 días sube la cantidad de estradiol (un estrógeno) en sangre de 40 microgramos a 400, según nos explica el dr. Santiago Palacios, ginecólogo y presidente de la Fundación Española Mujer y Salud. La mujer se siente muy bien. En el momento de la ovulación tiene al máximo la serotonina y la noradrenalina, dos neurotransmisores con efectos antidepresivos, y es cuando se encuentra mejor física y psíquicamente, explica el especialista. Si tras la ovulación no hay embarazo empieza el proceso contrario: la producción de estradiol baja hasta los 40 microgramos y sus efectos anímicos positivos desaparecen. Pero hay otras hormonas que también influyen en tu fertilidad. Por ejemplo, si quieres quedarte embarazada y en tu familia hay antecedentes de problemas tiroideos deberás avisar a tu médico, según aconseja el doctor David Mariscal, endocrinólogo, ya que tanto el hiper como el hipotiroidismo de la madre pueden afectar a la capacidad de gestar y al desarrollo normal del bebé en el embarazo.

Cómo puedes sentirte:

• El síndrome premenstrual (SPM) se manifiesta con distintos síntomas que aparecen entre uno y cuatro días antes de la menstruación y desaparecen al aparecer la regla: tensión en las mamas, hinchazón corporal, dolor de cabeza, antojo de dulces, estreñimiento o diarrea, cambios en el sueño, palpitaciones, tristeza, cansancio, dificultad para concentrarse, ansiedad o irritabilidad son los más destacados.

• Durante el embarazo, la placenta actúa como una bomba hormonal de manera que muchas mujeres se encuentran en el mejor momento de la vida, con grandes cantidades de estradiol y neurotransmisores que les hacen sentir en plenitud. Tras el parto llega el bajón hormonal, y con él, el riesgo de depresión postparto.

Para estar mejor

• La Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) recomienda para combatir el SPM comer abundantes frutas y verduras, consumir poca sal para evitar la hinchazón y tomar poco azúcar para que el nivel de glucosa en la sangre se mantenga estable. Otras medidas son reducir la cafeína y el alcohol -que afectan a la circulación de la sangre- y hacer ejercicio de forma regular. Puedes recurrir a fármacos naturales como la onagra o el vitex agnus castus (sauzgatillo), y, si tienes problemas para dormir, usa métodos de relajación o realiza actividades que te desestresen. Evita las situaciones que te creen tensión. Pregunta al médico sobre la conveniencia de seguir un tratamiento.

• El doctor Palacios, por su parte, nos recuerda que la píldora anticonceptiva ayuda a mantener estables durante todo el mes los niveles de estrógeno, lo que minimiza el SPM. El mismo efecto tienen las cremas de estradiol, que puede recetar el médico en algunos casos.


EN LA DÉCADA DE LOS 40

Llegan los cambios

Va bajando el nivel general de estradiol, aunque aún tienes el periodo. En algún momento, normalmente entre los 45 y los 50 años, entras en la menopausia. Además, posiblemente es la edad en la que más frecuentemente nos encontramos con mujeres afectadas por una mala función tiroidea. Mujeres pre o post menopáusicas que debido a su nueva etapa hormonal, consideran que es normal sentirse de cierta manera (cansada, con retención de líquidos...) y no le hacen caso a su tiroides. Aunque esto no quiere decir que todas las mujeres con menopausia tengan disfunción tiroidea, explica el dr. David Mariscal.

Cómo puedes sentirte:

• Algunas mujeres sienten sofocos, rubor y sudoración. Se producen más entre el año anterior al cese de la regla y hasta dos años después. Las mucosas se resecan, con lo que pueden aparecer problemas como ojo seco o sequedad vaginal. La piel pierde colágeno, por lo que se seca y pica y el pelo se debilita. Es probable subir de peso comiendo lo mismo de siempre, tener insomnio y sentirse muy irritable.

• Hay que tener cuidado, porque algunos de estos síntomas puede esconder un mal funcionamiento de la tiroides. Ante la duda, es imprescindible consultar al médico.


Para estar mejor:

• Si te han detectado hipotiroidismo sigue la medicación y toma sal yodada, coles de bruselas, lombarda, grelos, berzas, algas, marisco, acelgas, judías verdes, pescados y alimentos en conserva, recomienda el doctor Mariscal. Si tienes hipertiroidismo, evita comer todas esas cosas.

• Si tu tiroides está bien y notas estos síntomas, consulta a tu ginecólogo porque muchos de ellos se pueden tratar. Por ejemplo, puedes recurrir a hidratantes vaginales para tener relaciones sexuales satisfactorias. Y para la piel, lo mejor es tomar líquidos y utilizar cremas hidratantes, recomienda el dr. Palacios, que añade a la combinación una dieta sana y ejercicio regular.


A PARTIR DE LOS 50

Buscando estrógenos

Cuando lleves un año sin la regla se considerará que has entrado en la menopausia y con ella han desaparecido las hormonas que te protegían de numerosas dolencias.

Cómo puedes sentirte:

• Con el tiempo puede subir el colesterol y aparecer la osteoporosis. Si has cogido peso es probable que la grasa se haya acumulado en el abdomen, ya que los estrógenos eran los encargados de que tu cintura se mantuviera estrecha.

Para estar mejor:
 
• Hasta 2002 se recurría siempre a la Terapia Hormonal Sustitutiva (TSH) para compensar la caída de los estrógenos, pero ese año un estudio demostró que los efectos secundarios podrían ser peligrosos y la eficacia menor de la esperada. Actualmente, la TSH se aplica bajo vigilancia médica y en dosis mucho menores y, según afirma el doctor Palacios, únicamente en dos casos: aquellas mujeres en las que los síntomas de la menopausia deterioran mucho su calidad de vida y en mujeres de 50 años con alto riesgo de osteoporosis.

• En la mujer postmenopáusica las isoflavonas y la soja son bienvenidas. En EE.UU. es habitual tomar melanina, antioxidantes y la hormona dehidroepiadrosterona (DEAH), considerados como elementos de juventud, aunque esta última no se comercializa en España.

• Por su parte la dr. Celila Liñán, del Instituto Catalán de Endocrinología, recomienda incluir antioxidantes en la dieta, como vitaminas C y E, bioflavonoides de frutas y verduras (en los cítricos y los pimientos), alimentos ricos en calcio y vitamina D y evitar la obesidad, el tabaco y el alcohol.