¿Es mi hijo mal estudiante?

  • Inmaculada Escamilla y Pilar Gamazo son especialistas en Psiquiatría en la Clínica Universidad de Navarra de Madrid y autoras del libro '¿Es mi hijo mal estudiante? Causas médicas del fracaso escolar y tratamientos para superarlo' que analiza los por qués del fracaso escolar y ofrece algunas claves para prevenirlo. 

Las doctoras Escamilla y Gamazo, especialistas en Psiquiatría en la Clínica Universidad de Navarra de Madrid, recogen en su libro las causas médicas del fracaso escolar, las claves para prevenirlo y posibles soluciones ante la detección del problema. 

De acuerdo con las estadísticas del curso 2007-2008 el fracaso escolar afecta al 14% de los estudiantes españoles de primaria y al 30% de los de secundaria. El índice de fracaso en España, según los informes PISA de 2003, 2006 y 2009, está por encima de la media de los países europeos pertenecientes a la ODC (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos).

Según el estudio llevado a cabo por las doctoras, aunque las manifestaciones objetivas del fracaso suelen ser los resultados académicos, el sistema educativo impide valorar la actividad real del alumno. Los parámetros de evaluación excluyen la participación y el interés en clase por tratarse de una valoración subjetiva. 

En cualquier caso, la detección es fácil atendiendo a los resultados académicos del niño. El libro recoge, además, una serie de signos y señales que pueden ayudar a los padres a descubrir un posible caso. Ante la mínima sospecha, un niño con dificultades ha de ser seguido y valorado

Los problemas médicos que tienen entre sus posibles consecuencias el fracaso escolar suelen ser trastornos endocrinológicos, neurológicos o psiquiátricos. La depresión, la ansiedad, el trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH) o las dificultades propias del aprendizaje pueden ser causantes del fracaso. También hay que atender posibles problemas auditivos o de visión que pueden estar relacionados, o no, con trastornos de otra naturaleza y causas motivadoras o factores de incidencia del hundimiento del alumno. 

Además de los problemas médicos, existen otros factores de incidencia negativos en el desarrollo de este problema. La ausencia de valores de perseverancia y fortaleza en el entorno social o familiar puede influir en el fracaso escolar del alumno. El uso negativo de las tecnologías podría afectar pero en ningún caso será causa única del fracaso. 

Las doctoras Escamilla y Gamazo abogan por una educación personalizada y adaptada a cada uno de los entornos y circunstancias a modo de prevención. Según Inmaculada: "la prevención del fracaso escolar pasa por la aceptación de que diferencia no es lo mismo que discapacidad". La motivación y el esfuerzo positivo para inculcar en el niño una actitud favorable ante el estudio son imprescindibles pues en muchos casos el fracaso escolar deriva en la pérdida de confianza y la baja autoestima del alumno.