Cuestión de agenda

  • La periodista Stefanie Milla tenía una intensa vida social y profesional... hasta que llegó Madot, su hija adoptiva, y los compromisos se multiplicaron. Y es que la agenda de la pequeña, como la de la mayoría de los niños españoles, no tiene nada que envidiar a la del ejecutivo más ocupado.

Llevo 20 años trabajando con el mismo modelo de agenda: con la semana a la vista, para ver todos los días, de lunes a domingo, en dos hojas. Y he tardado 18 años en darme cuenta de que ese tipo de agenda lo ha diseñado alguien sin hijos. De lo contario, no entiendo por qué le dedican a los días lectivos mucho más espacio que al sábado y al domingo.

El tiempo en que las citas y compromisos se acumulan en los cinco primeros días de la semana acaba cuando los niños empiezan a tener vida social. En mi caso, han pasado al olvido desde que mi hija empezó el colegio. Y hablamos de preescolar, no se crean que me refiero a primaria… Porque la agenda de los niños está tan llena como la de los ejecutivos del Ibex 35. Con menos viajes, vale, y sin bonus, pero llena, llena...

En los tiempos A.C. (antes del colegio) pensaba que no sería de esas madres que apuntan a sus hijos a todo tipo de actividades extraescolares. ¡Qué inocente! Porque la realidad me dio en las narices cuando mi hija me pidió (“Porfa, porfa, mamiiiiiiii…”) apuntarse a pre-ballet y a música (lo llaman lenguaje pre-musical). A inglés, lo confieso, la apunté yo, aunque no sin cierta dosis de culpabilidad. Luego ella se empeñó en ir a flamenco. A ello añadimos los días que tiene gimnasia (ahora le llaman psicomotricidad) y las jornadas en que hay talleres.

Hubo incluso un momento en que acallé mi mala conciencia y me consolé pensando que, al menos, llegaría agotada a casa, pero hace tiempo que aprendí que hace falta muchísimo más que alguna clase para cansar a un niño en plena forma. Su energía es inagotable. ¡adiós al aburrimiento! En los tiempos A.C. (ya saben, antes del colegio…) también pensaba que era importante que un niño se aburriera, que era necesario para que desarrollara su creatividad.

Y no dejo de preguntarme, apelando de nuevo a ese sentimiento de culpabilidad consustancial a la maternidad: ¿He hecho mal al no darle tiempo libre? Claro que, en cualquier caso, no veo que ella se aburra: sea en el parque, en casa o por la calle, no entra en sus planes. Pero es que, además, está encantada con sus miles de actividades. con su propia agenda. En vista de que yo había perdido un poco la visión de qué actividad tocaba cada día, dibuje una agenda apta para niños, con los días de la semana y dibujitos. Castañuelas para un día, la bandera británica para otro, una bailarina para el siguiente... Me justificaba diciendo que era para que mi hija pudiera seguir su calendario, pero... ja, ja, ja. Era para mí, porque ella lo tiene claro, como me recuerda cada mañana: “Hoy no toca flamenco, mamá, tengo pre-ballet...”.

A las tareas escolares en sí hay que añadir un popurrí de actividades varias.
Desde alguna que otra cita con el pediatra y demás profesionales médicos, a actividades del colegio: visita a la biblioteca, excursión a CosmoCaixa... Y más me vale apuntarlo, porque cada actividad significa un cambio de rutina y no estoy para que me muevan mucho la agenda sin consecuencias. Esto es de lunes a viernes, claro. Porque el fin de semana tampoco es tranquilo. Es llegar el viernes por la tarde y entramos en área de cumpleaños, funciones infantiles...

Está una deseando que llegue el fin de semana para transformarse en un bicho-bola en el sofá y… ¡ja, en vano! Porque el creativo de Ikea que aseguraba que el “finde” era para ir de la cama al sofá y del sofá a la cama, era superamigo del diseñador de agendas y tampoco tiene hijos pequeños. Porque el fin de semana hay que aprovecharlo para hacer actividades dado que entre semana no hay tiempo, ¿verdad?

La visita a la abuela, la comida con los amigos y el cumpleaños de turno en el parque de bolas se dan codazos para encontrar todos su espacio y su tiempo. Que llega una al domingo por la noche más reventada que el viernes. Ahora, he cambiado de modelo de agenda. Uso el de una página por día. Que fue diseñado para familias con hijos. Seguro.