Madres de campeonato.

Madres de campeonato

  • Compaginan el cambio de pañales con los entrenamientos en la pista. Todo un sacrificio para estas atletas de élite que, además, han logrado sus mejores marcas tras dar a luz.

Conciliar la vida laboral y la profesional es una quimera para muchas madres pero, en el caso de las deportistas españolas de élite, el reto es aún mayor. Tener hijos significa paralizar la carrera deportiva o posponer la maternidad hasta una retirada anticipada. Según la catedrática de sociología Alicia Kaufmann, que ha realizado un estudio para el Consejo General de Deportes sobre mujeres deportistas de alto rendimiento, sigue estando mal visto que las deportistas de élite se queden embarazadas, porque esto supone un parón en su carrera profesional y el cese de los triunfos, y por ello se las castiga reduciéndoles los apoyos y ayudas económicas.

“Todavía hoy –asegura–, muchas deportistas que se plantean ser madres tienen que escuchar comentarios del tipo: “Si te quedas embarazada di adiós a tu carrera”. Por ello, es fundamental que haya un cambio de mentalidad y que el entorno deportivo se conciencie de que ser madre es algo natural, no un castigo”.

Pequeños avances. Aunque falta mucho por hacer, Élida Alfaro, directora del seminario “Mujer y deporte” de la Universidad Politécnica de Madrid, considera que ya se ha dado un primer paso positivo: el programa ADO, que apoya a los deportistas olímpicos, para el ciclo 2009-2011, ha incluido por primera vez como criterio regulador de las becas el tratamiento del embarazo. Así, considera que en estos casos, cuando las deportistas con beca no puedan mantenerse en la alta competición circunstancialmente, la Federación Española correspondiente propondrá su caso a la Comisión Técnica de ADO, que lo analizará y resolverá de la manera que estime más pertinente. “Sin duda, esta medida es un avance –dice Alfaro–, aunque tendría que ir acompañada del establecimiento de ayudas sociales y económicas para el periodo de crianza, como ocurre en algunos países del norte de Europa”.

Y tras el período de baja por embarazo y parto, toca reincorporarse al entrenamiento diario. Antonio Serrano, entrenador de la atleta de élite Dolores Checa, entre otras, sabe lo difícil que es este momento para ellas. “Es una etapa complicada física y mentalmente, porque la deportista se nota extraña en su propio cuerpo y este no responde como antes del embarazo. Por ello, hay que ir poco a poco, graduando la intensidad de los entrenamientos, hasta recuperar la forma física. Y también es importante reforzar la parte emocional y motivacional: muchas tienen miedo de no volver a alcanzar su máximo nivel tras ser madres.

Es muy positivo que, si lo necesitan, vayan al psicólogo”. Otro reto con el que se encuentran al volver a entrenar es el de recuperar su peso perfecto. Los expertos aconsejan la realización de ejercicio físico de intensidad moderada tres veces por semana durante el período de gestación. “Disminuye la deposición de grasa subcutánea y ayuda a controlar el peso, contribuye a mantener una mejor postura corporal, reduce la intensidad y la frecuencia del dolor lumbar, disminuye la sensación de fatiga y mejora el descanso, contribuye al control de la ansiedad y el estrés, mejora el tono muscular y previene la diabetes gestacional”, señala la dra. Nieves Palacios, jefe de Servicio de Medicina, Endocrinología y Nutrición del Consejo Superior de Deportes.

Y ¿aumenta la maternidad el potencial físico de las deportistas? Según Antonio Serrano, no: “Que yo sepa, ningún estudio establece una relación directa entre maternidad y mejora del rendimiento físico. Puede ser que, a nivel psicológico, influya positivamente a aquellas que tienen muchas ganas de reincorporarse a su carrera deportiva, porque están muy motivadas y dan lo mejor de sí mismas en las competiciones”.


Dolores Checa 27 años, subcampeona de Europa de 3.000 m.

“Llegué a plantearme la retirada; me faltaba motivación para entrenar”

“Mi embarazo llegó por sorpresa. Me quedé tan bloqueada que tardé unos días en decírselo a mi entrenador. Al principio, la noticia le cayó como una bomba: suponía renunciar al mundial de atletismo de Berlín del 2009 y al Europeo de 2010. Pero lo aceptó y me animó a seguir adelante. A los dos meses de dar a luz a Laura empecé a entrenar poco a poco. Me parecía que ya no sabía correr. Había días en que pensaba: “Loli, en la que te has metido”. Pasé una etapa difícil y llegué a plantearme la retirada; me faltaba motivación para entrenar, sobre todo si había pasado una mala noche. Además, me di cuenta de que, cuando estás arriba, todo el mundo te apoya; pero ahora, que no es mi mejor momento, estoy sola. Aun así, he recuperado la ilusión y he vuelto a entrenar, dejando a mi hija con una cuidadora. Sé que debo trabajar duro para recuperar mis marcas, pero me gustaría competir en el Mundial de de Corea, en agosto. De momento, el 6 de febrero logré en Stuttgart mi mejor marca personal”.

Nuria Fernández 34 años, campeona de Europa de 1.500 m. “Mi mejor medalla es mi hija”

“Tras la maternidad, tengo más fondo y resistencia. También me noto mentalmente más responsable, centrada y fuerte. Es como si me hubiera cambiado el chip. Ahora, si tengo un mal día en la pista, se me pasa viendo sonreír a Candela, que ya tiene tres años. Pero para compaginarlo todo ha sido clave organizarme y contar con mi familia. Si no, con tanto viaje, sería imposible. Por la mañana entreno tres horas y por la tarde, corro una hora y el resto del tiempo es para Candela. Acabo molida. Cuando ella tenía un año y cuatro meses, gané el oro en el Campeonato de Europa de Atletismo. Me supo a gloria, porque ya había escuchado algúna vez el “ahora dejarás la alta competición”. Aun así, mi mejor medalla es mi hija”.

Concha Montaner 29 años, subcampeona europea salto de longitud. “¿Otro hijo? Tras dejar la competición”

“Volví a los entrenamientos a los dos meses de dar a luz. Me dolían las articulaciones, había perdido potencia muscular y no sabía ni correr. Pero mi cuerpo lo pudo recordar rápidamente. A los cinco meses volví a competir y un año después me proclamé campeona de España de salto de longitud. Hoy, mi vida es un no parar. Por la mañana, llevo a Alba al cole, trabajo hasta la una (soy administrativa) y entreno unas dos horas. Luego, como algo, recojo a la niña y, a las seis y media, de vuelta al entrenamiento. Es sacrificado, pero es lo que hay. Tendré otro hijo cuando deje la alta competición, ahora sería una misión imposible. Pero antes me gustaría competir en las Olimpiadas de Londres y de Río de Janeiro”.