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Foto: “Mi madre está enferma y no podía ocuparse de mí. Así que me sentía diferente a los chavales del centro, pero me acabé ...

Alejandra López (19 años)

  • Alejandra López ha vivido en centros de acogida de los 11 a los 18 años. Dentro de unos días dejará su casa compartida. Ahora tiene 19 años y nos cuenta cómo fue su historia.

“Mi madre está enferma y no podía ocuparse de mí. Así que me sentía diferente a los chavales del centro, pero me acabé adaptando. También tenía una vida distinta a la de mis compañeros de clase, con horarios más estrictos y menos caprichos, pero nadie me excluía y tenía muchas amigas. Lo que me diferenciaba de ellas es que tenía que madurar a marchas forzadas, porque sabía que a los 18 años me echarían del centro. Por eso, aunque me habría gustado ir a la Universidad, hice Formación Profesional, un módulo de comercio. Luego entré en el programa de Forja XXI, para ex tutelados que acaban de cumplir los 18 años: te dan alojamiento, cubren tus necesidades durante un año y te ayudan a buscar empleo. En unos días empezaré a buscar piso con ayuda de la educadora. Hago prácticas como teleoperadora y administrativa en una empresa, y por las tardes estudio contabilidad y me saco el carnet de conducir. Si todo va bien y me contratan a jornada completa, o me busco un trabajillo de fin de semana, creo que no tendré problemas. Me da algo de miedo. Los educadores, en ciertos momentos, han sido como mi familia y, aunque sigamos en contacto, tengo que emprender una nueva etapa sin ellos. No sé si estoy preparada, pero sabía que esto iba a llegar. Vivir una realidad distinta a la de la mayoría de los niños te condiciona, pero no te aísla. En cuanto a lo que me he perdido, como la Universidad, espero poder empezar Psicología a los 25 años”.