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Foto: Varios factores influyen en ese cambio de planes, entre ellos la tardanza en encauzar la carrera profesional (muchas ...

Juan Carlos Rodríguez, investigador: “Lo ideal sería tener un mercado laboral más flexible”

  • El índice de fecundidad ha caído muy por debajo del nivel de reemplazo, en buena medida porque los planes de las potenciales madres no se cumplen: según las encuestas, les gustaría tener dos hijos pero tienen 1,4.

Varios factores influyen en ese cambio de planes, entre ellos la tardanza en encauzar la carrera profesional (muchas veces difícil por expectativas profesionales basadas en títulos universitarios que el mercado no demanda), circunstancias económicas adversas, un mercado laboral excesivamente temporal y poco flexible, un mercado de la vivienda con tendencia a las burbujas de precios y la debilidad de las ayudas públicas.

Además, cuanto mayor es el nivel educativo de las mujeres, y mayores sus expectativas profesionales y de aportación del varón a la vida de la pareja, más exigentes se vuelven al elegir pareja. Como el nivel educativo medio de las jóvenes está por encima del de los varones, esa mayor exigencia ha podido llevar a las mujeres a formar pareja más tarde o a posponerlas. Esos factores contribuyen a retrasar la maternidad, por lo que el período real de fecundidad es al final bastante corto.

Sus propuestas: Si queremos recuperar niveles de fecundidad más altos, hay que fijarse en los países que los tienen. Cabría hablar de un modelo nórdico y de otro norteamericano. En el primero, el Estado facilita la conciliación con ayudas públicas generosas. En el segundo, un mercado de trabajo muy flexible permite ajustar la fecundidad: las madres pueden abandonar temporalmente su carrera e incorporarse después con poco menoscabo de sus perspectivas.

En España contamos con políticas familiares raquíticas y un mercado laboral que disuade a los jóvenes de embarcarse en planes de largo plazo como tener hijos. A ello se añade una crisis económica muy profunda, que ha provocado tanto una caída de la fecundidad como de la nupcialidad.