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Foto: Este escenario tiene sus riesgos. Primero, porque esos aparentes especialistas infantiles en nuevas tecnologías son ...

“Mamá, ¿te enseño a navegar por Internet?”

  • Las nuevas tecnologías han alterado el orden educativo-familiar habitual en ese ámbito concreto. Los hijos son los 'expertos' en su condición de “nativos digitales”, y muchos padres los “inmigrantes digitales” que llegan a un mundo desconocido donde necesitan aprender sus 'misterios' a marchas forzadas. Además, como recuerda la psicóloga María José Mayorgas, coordinadora técnica de Proyectos de la Fundación Gaudium, deben compatibilizarlo con sus tareas y obligaciones diarias, lo que les resta tiempo --y a veces, por comodidad, también ganas-- para ponerse al día.

Este escenario tiene sus riesgos. Primero, porque esos aparentes especialistas infantiles en nuevas tecnologías son "falsos expertos" que "no han recibido educación alguna sobre cómo utilizarlas adecuadamente". Y segundo, porque "siguen siendo niños" y, como todos los menores, "necesitan ver que tienen en casa a gente que sabe más que ellos, que tienen a unas figuras de autoridad que buscan protegerlos y que los regañarán si hacen algo mal".

En suma, necesitan la "función protectora" de su madre y su padre, a quienes corresponde el papel de adulto-educador para "acompañar al menor en su aprendizaje y ayudarle a crecer".

Esta ruta vital habitual es la que puede trastocarse si los progenitores no se ponen las pilas tecnológicas para navegar por Internet y conocer las redes sociales. Mayorgas alerta de este riesgo con un par de datos que revelan una amplia dejadez: el 78% de padres se dice muy o bastante preocupado por los contenidos que puedan ver sus hijos, pero solo el 43% usa programas de filtrado y el 32% de monitorización.