Embarazo

Foto: Más de 4.000 mujeres son las que han recurrido en Estados Unidos a un vientre de alquiler para ser madres, según datos ...

Vientres de alquiler: una opción al alza

  • La maternidad subrogada, comúnmente conocida como “vientre de alquiler”, es una opción en alza. Una práctica prohibida en España pero no en otros países como Estados Unidos, que reciben anualmente a cientos de personas en busca de su sueño. La única salida para todos aquellos que ven en ésta la oportunidad de formar una familia.

Más de 4.000 mujeres son las que han recurrido en Estados Unidos a un vientre de alquiler para ser madres, según datos estadísticos; entre ellas, la conocida actriz Sharon Stone que, a sus 47 años, optó por la maternidad subrogada para ser madre por segunda vez.

Una técnica que consiste en la estimulación ovárica de la mujer y como consecuencia a ésta la extracción de los óvulos que son fertilizados con los espertamotozoides del padre, lo que da paso a la formación de embriones. Estos embriones son implantados en el vientre de alquiler. En este caso se procede a la fecundación in Vitro (FIV) con los óvulos de la madre biológica y con los espermatozoides del padre elegido o donantes en su defecto. Cuando los óvulos de la madre biológica no son óptimos, se procede directamente a la inseminación artificial (IAD) del vientre subrogado con el esperma del padre o donante.

En España, esta opción es ilegal según la Ley de Reproducción Asistida ya que para nuestra legislación, la madre es siempre aquella que pare. Sin embargo, después de la aprobación en la Ley de reproducción asistida española de la gestación de la mujer de forma individual, quedaría por cubrir un importante hueco a la paternidad en solitario o el mismo derecho del hombre a ser padre solo, dado que igualmente un hombre tendría derecho a su libre paternidad y en igual de condiciones que en el supuesto de una mujer sola. Sin embargo, dado que en España esta opción no está permitida, al igual que muchas parejas (heterosexuales u homosexuales) que no pueden concebir, se encuentran excluidos de estos derechos. Hoy, en España se puede ser madre sola, pero no padre solo.

Estados Unidos es la gran puerta abierta cuando el derecho a la maternidad o la paternidad choca con obstáculos. De hecho, las estadísticas apuntan a que en Norteamérica las parejas homosexuales que recurren a esta práctica son cada vez más. Su prohibición en la mayoría de los países europeos hace que muchas personas tengan que pasar por viajes nada ajustados al bolsillo y que tan solo unos pocos se lo puedan permitir. Tener un hijo con un vientre alquilado cuesta como mínimo 100.000 dólares, de los cuales la madre sustituta cobra unos 25.000 y la madre biológica, que aporta el óvulo, entre 4.000 y 10.000 dólares. El resto va para la agencia especializada, los gastos médicos y los abogados.

Aunque Estados Unidos sea uno de los países más permisivos en este sentido, no todos sus Estados lo permiten; aquellos en los que la maternidad subrogada está prohibida son Washington, Michigan, Utah, Arizona, Nuevo México y Nueva York. California es considerado el Estado más liberal en este ámbito.

Por otro lado y, aunque parezca mentira, debido al control de la natalidad por parte del Gobierno, en China también prolifera esta práctica y eso que desde 2001 el Gobierno dejó claro su prohibición. El diario “China Daily” publicaba tiempo atrás, que son sobre todo las parejas de clase alta, las que demandan esta forma de tener hijos. Quizá porque son los únicos que se pueden permitir pagar los más de seis mil dólares que cuesta el proceso. Las parejas chinas pagan por una madre de alquiler cerca de los 30.000 euros. El hecho de recurrir a una madre de alquiler para que lleve en su vientre al bebé hasta el momento de su nacimiento, ha demostrado ser una elección que ha dado muy buenos resultados para poder ayudar a las parejas infértiles a tener bebés. No obstante, este procedimiento también ha resultado ser bastante controversial y, en algunos casos, conlleva problemas emocionales. Una opción que revoluciona nuevamente la idea de familia tradicional y una práctica cada vez más difundida que cuestiona la actual Ley de Reproducción Asistida.

Con todo esto, solo se puede decir que la realidad es la que es y el dilema está servido…