Manos limpias para prevenir resfriados y virus estomacales

  • Las manos son el principal transmisor de infecciones víricas. Mantenerlas limpias es clave para poner coto a resfriados o trastornos gatrointestinales. 

La higiene de las manos es imprescindible para una buena salud. A través de las manos se transmiten muchos de los virus que tantos resfriados y dolores de cabeza acarrean a los pequeños y mayores de la casa. Pero lavarse las manos no consiste sólo en meterlas bajo el agua unos instantes y secarlas, sino que hay que tomar unos minutos y hacerlo tantas veces al día como sea necesario. Más aún si te relacionas con niños pequeños por razones familiares o profesionales.

En este sentido, existen incluso campañas puestas en marcha por las autoridades sanitarias para la promoción de un correcto lavado de manos, el primer eslabón de una cadena que ayuda a poner cerco a las infecciones víricas, desde un catarro hasta un trastorno gastrointestinal. 

Así, la recomendación es seguir tres sencillos pasos: 

1. Mojar las manos, los dedos y, no olvidar, las muñecas, con agua tibia.

2. Frotar con jabón meticulosamente todos los dedos y entre ellos, las palmas de las manos, el envés y las muñecas. Recuerda también limpiarte debajo de las uñas. Procura mantener el grifo cerrado mientras te enjabonas. 

3. Enjuaga con abundante agua.  

Las manos son la fuente principal de propagación de enfermedades así que es imprescindible que los niños también lo aprendan y el mejor modo es el ejemplo constante y mantenido en el tiempo. 

En este sentido, hay momentos en los que es imprescindible lavarse las manos. A saber, antes de tomar alimentos o de dárselos a los niños, cuando se le va a administrar alguna medicina a los pequeños, al llevarlos al servicio, tras limpiarles fluidos como lágrimas o mocos, antes y después del cambio de pañal y por supuesto, tras manipular mascotas.