Las matemáticas son para el verano

  • Las matemáticas no son un hueso, pero muchos les tienen manía y se pierden la belleza de una ciencia que atraviesa todos los aspectos de la realidad. ¿Cómo evitarlo? Transmitiendo desde la primera infancia una actitud positiva hacia las mates. Los números no muerden y están en todas partes. Descúbrelo.

1. Conjunto de conchas

En la playa, dando un paseo recogemos piedrecitas o conchas.

  • ¿Qué? Le quitamos la arena a nuestro tesoro y luego las clasificamos según algún criterio o atributo: separando las que brillan de las que no, las grandes de las pequeñas, por colores, etcétera. Podemos aprovechar la arena para trazar unas líneas cerradas y formar conjuntos. Después volvemos a empezar.
  • Edades: para los más pequeños (a partir de 2 años) nos podemos conformar con practicar el concepto de mucho/poco, antesala de la numeración. A partir de 6 o 7 años podemos complicar el juego formando nosotros el conjunto y pidiéndoles que adivinen cuál ha sido el criterio. Una variante –más urbana– que les encanta a los más pequeños es usar tapones y chapas de distintos colores, tamaños y materiales.
  • ¿Por qué? La doctora Montessori decía que "el niño tiene la inteligencia en las manos". Es muy importante que las cantidades y las propiedades se manipulen, luego podremos pasar al papel, ahora es el momento de tocar. Con esta actividad nuestros hijos podrán entender que un conjunto es el resultado de agrupar elementos que cumplen una cualidad y que un mismo elemento puede pertenecer a varios conjuntos, propiedades que son la base de la lógica.

2. Galletas geométricas

En la cocina, en una de esas largas tardes de verano.
  • ¿Qué? Nada más fácil que la masa de galletas (150 g de harina, 100 de mantequilla y 50 g de azúcar, para 8 galletas) para experimentar (y después chuparnos los dedos) con las formas que hemos aprendido o visto por la calle.
  • Edades: si tienen más de ocho años, podrán seguir la receta, pesando la harina y calculando las cantidades necesarias para hacer más o menos galletas; los más pequeños pondrán el reloj y mezclarán la masa. Los moldes de formas geométricas (un corazón o un trébol también lo son) serán de gran ayuda.
  • ¿Por qué? Mary Poppins proponía tomarse las tareas "con un poco de azúcar". Hagamos una lectura literal de su propuesta, mientras ellos ensayan con éxito lo que es un algoritmo. Nuestros hijos comprobarán que no vale cualquier proporción y que todo tiene un proceso, poniendo en práctica las formas geométricas.
3. Hacer estimaciones

En el supermercado, mientras nos acercamos a las cajas.

  • ¿Qué? La pregunta para los más pequeños (a partir de 4 años) es: "¿Cuántos productos llevamos?" Gana el que más se aproxima. En el súper hay muchísima aritmética, se muestra el precio por unidad y por pack, así que se puede calcular cuanto costaría medio pack.
  • Edades: a partir de ocho años pueden intentar calcular el coste de la cuenta. Una variante: con la carta del restaurante deberán prever lo que va a costar la comida. Se les puede dejar la calculadora del móvil. No hay nada de malo en aprender a usarla. No dudes en dejar pagar a los mayores, a cambio de que calculen las vueltas, y así también fomentas su autonomía.
  • ¿Por qué? Las cantidades, los elementos de un conjunto o el precio de la compra son números tangibles, que tienen una representación palpable, no como las cuentas del cole que no suelen representar nada. Además, como los precios contienen céntimos, también nos sirven para practicar con los decimales.

4. Gafas para 3D 


En el museo, encontramos cuadros (planos) que representan escenas tridimensionales.
  • ¿Qué? Intentaremos que respondan a la pregunta: "¿Cómo consigue el artista que se vean tres dimensiones en un lienzo plano?". El hecho de que se lo pregunten ya es un ejercicio matemático.
  • Edades: a partir de 11 años. A los más pequeños les pediremos que descubran en las obras de arte cuadrados, triángulos, cubos, reglas, compases y otros elementos de geometría.
  • ¿Por qué? La mayor parte de los pintores, desde el Renacimiento hasta los principios del siglo XX, han utilizado algún recurso matemático para representar la perspectiva, el 'sfumato', los puntos de fuga, el tratamiento de la luz y el color, los escorzos... Y no solo se sirvieron de las matemáticas sino que las ayudaron a avanzar.

5. Geometría en la naturaleza

En el campo, de paseo por una vía verde.
  • ¿Qué? Recoger hojas o flores con formas geométricas, buscando simetrías (las hojas suelen ser simétricas respecto de la línea central) o con espirales.
  • Edades: a los mayores, con la ayuda de una cámara de fotos (sirve la del móvil), podemos pedirles que fotografíen matemáticas en la naturaleza o en su entorno: líneas paralelas en las vías del tren, simetrías en un insecto o triángulos en un poste eléctrico. 
  • ¿Por qué? Decía Galileo que el universo estaba escrito con círculos, triángulos y otras figuras, y que sin la comprensión de estas sería imposible entenderlo. Los científicos se afanan por explicar el mundo que nos rodea; nuestros pequeños científicos están dando sus primeros pasos.

6. Jugamos a los coches

En la autopista o durante una de esas interminables retenciones, cuando "¿Cuánto falta?" es trending topic en tu vehículo.
  • ¿Qué? Podemos llevar un registro de las marcas o los colores de los coches que pasan y ver cuál es la moda –número de vehículos con esa característica–, adivinar la marca del próximo coche que nos adelantará o inventar palabras con las letras de las matrículas. Los calculistas pueden hacer operaciones con los números de las matrículas para obtener un número concreto. Por ejemplo, si hay que conseguir un cero con “2624”: 2+6-(2x4)=0
  • Edades: todas. Las actividades se pueden graduar según los conocimientos: colores (dos años), marcas (desde tres), números (a partir de cuatro) letras (desde cinco).
  • ¿Por qué? Mejoramos su capacidad de cálculo. Pidiendo que hagan una hipótesis sobre el color o la marca, potenciamos su capacidad de abstracción a la vez que damos pequeños pasos en la estadística (hay más coches de unas marcas que de otras).

7. Turismo matemático

De visita en una ciudad desconocida, o en la propia, mirándola como un recién llegado.
  • ¿Qué? Ayúdale a fijarse en los objetos cotidianos (celosías, rejas, tapas de alcantarilla...) con ojos matemáticos. Podemos fotografiarlos y preparar una presentación para la vuelta al cole en septiembre.
  • Edades: desde los cuatro años, pueden buscar círculos o triángulos entre las señales de tráfico; a partir de los 10, buscarán espirales en las ventanas o simetrías y traslaciones en los mosaicos de las plazas.
  • ¿Por qué? Desde la antigüedad se han elegido sencillas formas geométricas, combinadas mediante traslaciones y giros, para enlosar una villa, o polígonos estrellados para el artesonado de un palacio. Las matemáticas nos ayudan a entender el motivo y le proporcionan belleza.

Para saber más:  Matemáticas y creatividad.