Pediatras en la Red

  • ¿Su objetivo? Ayudar a padres en apuros donde y cuando sea. ¿Sus herramientas? Un blog, un grupo de Facebook, un tuit... Bienvenida a la consulta digital.

¡Socorro! Al niño le han salido unos granitos muy raros, tiene una tos muy fea o problemas para dormir. ¿Qué hacemos? ¿Ir al médico o preguntarle a Google? La respuesta es: ambas cosas. "Los padres quieren estar informados sobre temas de salud y de crianza. Y buscan opiniones y conocimientos. Coincide con que unos cuantos pediatras nos hemos puesto a explorar estos nuevos canales de la comunicación y los hemos integrado en nuestra vida profesional”. Así, ni más ni menos, explica Amalia Arce, pediatra de la Fundación Hospital de Nens de Barcelona, y autora del blog Diario de unamamá pediatra, el boom de los pediatras en internet. Una medicina 2.0 que estaba destinada a arrasar. ¿Por qué? Porque los padres novatos pertenecen a ese rango de población habituada al uso diario de las tecnologías de la información. De hecho, las mujeres con hijos menores de cinco años son las más activas en las redes sociales. 

“Los tiempos del pediatra autoritario, que imparte cátedra desde su mesa y ataviado con su bata, están tocando a su fin”, asegura Jesús Martínez, más conocido entre la comunidad virtual como El médico demi hij@; esa es su marca personal, el título de sulibro (Ed. Temas de hoy), de su blog y del grupo de Facebook al que ya se han sumado más de 30.000 personas. A través de sus bitácoras, y de las de muchos otros colegas, los progenitores aprenden a ser más sabios, responsables y relajados y, en consecuencia, a disfrutar más de su paternidad. Pero el mismo Martínez nos señala el principal inconveniente de esta versión del ejercicio de la medicina: “Internet aporta conocimientos y basura, por lo que es complicado llegar a saber qué información es fiable y cuál es pura charlatanería”. 

Y esta es, en definitiva, la pregunta del millón. ¿Podemos fiarnos de estos pediatras on line? Sí, siempre que sepamos separar el grano de la paja. ¿Cómo? “Un buen profesional nos aportará ciencia apoyada en evidencia, en bibliografía, en estudios, en práctica, hay que huir de todo aquello que suene a propaganda, a creencias o incluso a religiones, estamos hablando de aprender”, afirma el doctor Martínez. 

Su homóloga Amelia Arce nos da más claves: hay que buscar la referencia del autor para asegurarnos de que quien escriba no sea alguien anónimo, comprobar si la información está actualizada, no dejarse embaucar por recetas milagrosas, si tiene el aval de alguna institución reconocida, mejor que mejor, y, en última instancia, ¿por qué no pedirle a tu médico que te recomiende alguna web de su confianza? Aunque falta mucho para que este gesto sea generalizado, ya hay muchos facultativos que “recetan” blogs y aplicaciones. 

Hablando de todo 

Salvada la principal pega, centrémonos en las ventajas de la pediatría on line, que son muchas: no hay que pedir cita, se puede acudir en cualquier momento y desde cualquier lugar. Pero además, educar a padres más sabios y relajados en materias cotidianas contribuirá también a despejar las salas de espera y la masificación de la atención sanitaria. Porque, en muchos casos, los consejos compartidos en la Red, ayudan. Hagamos un recorrido rápido para ver de qué se habla en algunos de los blogs más populares. En Pediatría deldía a día, su autora comparte un decálogo para prevenir accidentes; Mi reino por un caballo habla de los gases; La otra consulta, despeja dudas sobre qué tipo de agua hay que darle a los bebés; enMi pediatra online, encontramos aclaraciones sobre la dermatitis del pañal... 

Los temas de debate y consulta más recurrentes son los clásicos “angustiapadres”: la fiebre, el sueño, los mocos, la lactancia, el chupete y el pañal, los chichones… Jesús Martínez los aborda en todas las versiones de El médico de mi hij@ con un lenguaje cercano, al alcance de todos y con un toque de humor, que nunca está de más. “La cola no se toca” o “Somos amigos de los mocos” son algunos de los capítulos de su libro, y en su blog se encuentran entradas tan desternillantes e instructivas como “¿Me le hace unos análisis?”. 

Amalia Arce, que intercala sus consejos como profesional con sus anécdotas de madre de dos niñas en su blog y en su libro Diario de una mamá pediatra (Ed. Grijalbo), indica que “los temas que despiertan emociones son los más comentados. La lactancia o el sueño suelen suscitar bastante interés”. 

Este boom de pediatras “sociales” ha puesto de manifiesto un cambio en la relación entre médicos y pacientes. La dra. Arce, que además de atender su consulta se ocupa de los contenidos digitales de las diferentes plataformas del Hospital de Nens de Barcelona, asegura que “quizá lo que más ha cambiado en los últimos años es que la medicina se ha vuelto más tecnológica y menos humana. 

Por otro lado, el paciente se comporta más como un “cliente y quiere satisfacer sus necesidades de otra manera”. Ella, que se aplica el cuento en primera persona, ofrece a sus pacientes un correo electrónico donde ponerse en contacto para cualquier consulta. “El correo electrónico me funciona. A mí, que me gusta saber cómo están “mis niños”, me permite seguir la evolución de determinadas enfermedades y a los padres les genera tranquilidad saber que, aunque sea en la distancia, les estoy acompañando”. 

Pacientes del siglo XXI 

Jesús Martínez también apunta hacia la necesidad de un nuevo modelo de relación, sin barreras ni jerarquías. “La mesa del despacho es una herramienta que nos distancia de los padres, al igual que la bata. Yo buscaba una relación más en horizontal, en las redes sociales estamos todos al mismo nivel y podemos dialogar y debatir aportando datos y enlaces de todo lo que concierne a pediatría, educación o crianza, desde un mismo plano de respeto y equidad”. 

Sin embargo, a pesar de que la medicina es una ciencia donde los avances tecnológicos han sido comunes, continúa siendo una profesión muy tradicional. “Los médicos pueden ser reacios a las nuevas tecnologías, pero muchas veces, cuando entienden las ventajas y se les facilita el acceso y el conocimiento de las herramientas, ceden las resistencias y le ven la utilidad. De hecho, el interés entre el colectivo médico cada vez es mayor”, opina la dra. Arce, mientras que para el dr. Martínez es imposible esquivar el futuro: “Tenemos que subirnos al carro o caminar hacia el cementerio de los viejos elefantes caducos”. 

Telepediatra, dígame... 

¿El niño ha vomitado en la guardería? ¿Ha sufrido algún pequeño accidente en el recreo? La posibilidad de consultar con un pediatra en el momento sin necesidad de desplazarse ya existe, para tranquilidad de padres y profesores. Kids Care es una plataforma diseñada para conectar al personal docente con un pediatra a través de una teleconferencia. 

“Consiste en una valoración a distancia de los niños que están en las guarderías o en los colegios y que tienen un problema agudo de salud. La valoración permite, en muchos casos, resolver las dudas”, indica la dra. Amelia Arce. Un fonendoscopio digital, un termómetro, una cámara de exploración y un pulsioxímetro componen el “kit de telepediatría” con el que las escuelas infantiles pueden realizar pruebas médicas al niño, siguiendo por teleconferencia las indicaciones de un pediatra que emite un diagnóstico. Más ventajas: este sistema permite a los padres tener acceso a los informes y diagnósticos de sus hijos e involucrarse en la toma de decisiones durante la jornada lectiva.