Reparación: más allá del perdón

  • Los niños pueden equivocarse incluso portarse mal y ser rebeldes, lo importante es que reflexionen y comprendan que si hacen daño deben repararlo.

Los errores forman parte intrínseca de la vida. Son inevitables tanto en los adultos como en la vida. Las madres deben ser plenamente conscientes de que sus hijos se van a equivocar y lo mejor es respirar profundamente y convertirlo en un aprendizaje.

Sin embargo, cuando esos errores afectan a terceras personas perjudicándolas es cuando todo se complica. Las peleas entre hermanos, las mentiras, las discusiones con los amigos, los engaños a los profesores, lo gritos a los padres…. Estos son problemas típicos en las casa con niños y también solemos tener una reacción automática: ¡Pide perdón! Pero, ¿es eficaz?

Vivimos en una sociedad que da mucho protagonismo a la culpa y que ofrece como solución el perdón. Sin embargo, llama la atención que otras culturas como la budista no comparten la presencia del sentimiento de culpa. Por un lado, la culpa no tiene un fin en sí mismo y puede bloquear emocionalmente a los niños y el perdón no garantiza arrepentimiento o reflexión, de ahí que lo mejor sea tomar perspectiva y ayudar a los niños a comprender por qué su comportamiento es negativo, qué consecuencias ha tenido para terceras personal y animarle a reparar el agravio. 

Por cada conducta negativa del niño puede compensarlo con otro gesto positivo. Por ejemplo, si pelea con un amigo y le insulta, puede pedir pedirle perdón, pero si el niño cree que sigue teniendo razón no habrá servido de nada. Puede ser más interesante que reflexione sobre qué le ha llevado a enfadarse con su amigo, qué podía haber hecho en lugar de insultarle y, lo que es más importante y termina de cerrar el círculo virtuoso, qué puede hacer ahora para compensar su comportamiento negativo. 

Reparación


Se trata precisamente de procurar reparar el daño hecho. La parábola ‘Clavos que dejan huella’ es una muestra muy eficaz para que los niños entiendan que por pedir perdón o retirar lo dicho no se elimina el daño.

En definitiva, se trata de estimular a los niños para que dejen a un lado la culpa cuando hacen algo mal y adopten una postura proactiva que les lleve a dos reflexiones: una, procurar evitar el conflicto en la siguiente ocasión, y la otra, intentar en todo lo posible reparar el daño causado.