Respirar a pleno pulmón o cómo controlar el asma

  • El asma tiene especial incidencia entre la población infantil y para evitar las peores consecuencias, lo mejor es conocer y comprender la enfermedad para poder controlarla de forma eficaz. 

Con la llegada de los resfriados se aumenta el riesgo de complicaciones en los niños que sufren asma. Los catarros pueden favorecer las crisis respiratorias y por eso es importante conocer la enfermedad para poder controlarla, porque en otro caso, el asma puede condicionar la vida del menor. También las alergias influyen negativamente en esta afección que puede acarrear consecuencias severas por eso lo principal es entender por qué sucede para evitar, en lo posible, sus detonantes.

Dada su preeminencia entre la población infantil, la Asociación Española de Pediatría ofrece información clara y sencilla en un decálogo que destaca los aspectos esenciales para aprender a controlar el asma.  

1. El asma es una enfermedad crónica que afecta a los bronquios. Diversos factores hacen que los bronquios se inflamen y se estrechen dificultando el paso del aire hacia los pulmones.

2. Los síntomas de asma son variables y debes reconocerlos. Cuando se presenta una crisis de asma, los síntomas principales son tos, pitidos que salen del pecho y ahogo. A veces sólo se dan alguno de ellos y otras veces puede aparecer dolor de pecho o sensación de fatiga.

3. El asma se sospecha por los síntomas, y en los niños mayores se puede confirmar con pruebas de función pulmonar como la espirometría. Las pruebas de alergia se hacen para descartar alergias asociadas. El pediatra aconsejará el momento apropiado para hacerlas.

4. El asma se puede desencadenar por varias causas. Los desencadenantes principales son las alergias (ácaros, pólenes, hongos, pelo de animales), los virus respiratorios y el ejercicio. La exposición al humo del tabaco y la contaminación son otros factores que provocan asma y la empeoran. ¡Evítalos!

5. Un buen control es fundamental. Los síntomas aparecen si el asma no está controlado. Conviene evitar los factores desencadenantes y tratar la inflamación de las vías respiratorias con la medicación de control indicada por tu pediatra. Trata precozmente los síntomas cuando aparezcan.

6. Hay dos tipos de medicamentos para el asma:

o Los que lo alivian, que se usan cuando aparecen síntomas. Se les conoce como broncodilatadores, porque abren los bronquios.

o Los que controlan la inflamación o antiinflamatorios. Se usan diariamente para mantener controlado el asma. No debes dejar de tomarlos aunque te encuentres bien. Tu pediatra te los recomendará si los necesitas y te dirá cuando tienes que dejarlos.

7. Usa bien los inhaladores. Son dispositivos que ayudan a introducir la medicación en las vías respiratorias, mientras respiras. Es imprescindible hacerlo bien y los pediatras, incluso recomiendan ensayar con la colaboración del servicio de enfermería del centro de salud. Para ello hay que tener constancia y paciencia. Son apenas unos minutos, pero hay que dedicárselos.

8. Utiliza el plan de tratamiento, escrito y personalizado, que hayas acordado con tu pediatra. Te indicará claramente los desencadenantes a evitar, los broncodilatadores a tomar en caso de síntomas y el tratamiento de control a seguir para controlar el asma a largo plazo.

9. La escuela debe ofrecer un entorno seguro. El profesorado debe saber si tienes asma para ayudarte en caso de presentar una crisis o síntomas con el ejercicio y colaborar con tus padres y tu pediatra informándoles.

10. Con el tratamiento adecuado puedes conseguir hacer una vida normal. Incluso, practicar el deporte que te guste. Estar activo ayudará a tu salud.

Dientes

El uso prolongado en el tiempo de los conocidos como ‘aerosoles’, tratamiento habitual para el asma, afecta negativamente a la protección natural de los dientes, por lo que es imprescindible prestar especial atención a la higiene bucodental, siempre, y más aún tras la medicación con inhaladores. 

Lo mejor es establecer una rutina en la que el tratamiento consista en tomar la medicación y lavarse los dientes inmediatamente después.