Revisión de la vista: Ojo a la mirada de tus hijos

  • ¿Cuándo hacer la primera revisión ofatalmológica a tu hijo? ¿Hay síntomas de la mala visión? Te contamos qué debes mirar en los ojos de los niños. 

Los niños con problemas de visión no saben detectarlos, pues ellos consideran que el mundo es tal y como ellos lo ven ya que no cuentan con herramientas para compararlo. Así, normalmente, hasta bien entrada la educación primaria, cuando muchas de sus tareas consisten en copiar enunciados de la pizarra o cuando el esfuerzo de la lectura les provoca dolores de cabeza u otro tipo de dolencias, no se detectan defectos refractivos como la miopía o la hipermetropía.

De ahí que la salud ocular de los niños esté en manos de los adultos con los que convive y de su pediatra de cabecera. Nunca es demasiado pronto para hacer una revisión ocular al niño ya que en cada etapa las pruebas y observaciones que se realizan se adaptan a la capacidad del menor y al estadio de formación físico del órgano. De hecho, los profesionales médicos realizan a los bebés un examen completo morfológico de los ojos. 

Así, desde el primer mes de vida, se pueden descartar los problemas oculares severos o las malformaciones congénitas. Entre los seis y los siete meses ya es posible diagnosticar el estrabismo y a partir de los 18 meses, los defectos refractivos (hipermetropía, miopía y astigmatismo).

Sin embargo, en general, los pediatras realizan pruebas de visión a los niños a partir de los tres años en las revisiones periódicas y, en cualquier caso, es aconsejable realizar revisiones oculares a los pequeños a partir de esa edad cada dos años. Ese es el único modo de detectar, prevenir, en su caso, o corregir los problemas de visión. 

Ojo avizor

Al margen de las pruebas periódicas, hay una serie de síntomas que se pueden observar en los pequeños o que ellos mismos pueden expresar que indican la necesidad de acudir al oftalmólogo. 

- Desvía los ojos.

- Tiene problemas en visión próxima: se acerca al papel al leer o escribir.

- Tiene problemas en visión lejana: para ver la pizarra o la TV.

- Dolores de cabeza tras esfuerzo visual.

- Ojos rojos, legañas, lagrimeo.

- Reflejo pupilar blanquecino.

- Movimientos erráticos de los ojos.

- Anomalías en los párpados.

- Diferente visión entre un ojo y otro.

Antecedentes familiares de miopía, hipermetropía, astigmatismo u otras enfermedades oculares.

El inicio del curso escolar es un buen momento para realizar al niño una exploración oftalmológica completa, de modo que aseguremos que el rendimiento escolar no se vea afectado por problemas de visión durante el año.