Decálogo para un pecho sano durante la lactancia

  • Ha llegado el momento de dar el pecho y no sabes ni por donde empezar, pero, sobre todo, desconoces cómo vas a evitar las temibles grietas y otros efectos secundarios muy molestos. Para que nada te amargue esta hermosa manera de formar un vínculo con tu bebé, sigue estos sencillos consejos. 

El embarazo y la lactancia son dos duras pruebas para tu pecho y mantenerlo sano debe ser una de tus prioridades, no solo porque así podrás aliementar a tu bebé de la forma más sana que existe, sino porque además evitarás problemas estéticos y médicos, como una mastitis o la flacidez. Un trabajo que comienza antes de que des a luz: “Es importante que desde el comienzo del embarazo apliquemos en el pecho cremas ricas en vitamina E y aceite de rosa mosqueta. Estos ingredientes tienen propiedades que ayudan a prevenir la aparición de estrías, como consecuencia del aumento del tamaño de las mamas”, señala Belén Benito, la farmacéutica de Laboratorios Suavinex. Una buena recomendación a la que puedes añadir estas otras:

  • Desde el momento en que sepas que estás embarazada ve a la farmacia y cómprate una crema rica en vitamina E y aceite de rosa mosqueta. Ambos ingredientes te ayudarán a prevenir las estrías, no solo en el pecho, sino también en el resto de tu cuerpo. 
  • Aprovecha los nueves mese de “dulce espera” para ejercitar tus pectorales, una buena costumbre que no estaría de más que mantuvieras después del parto. Ejercicios como la natación, el yoga, el pilates o hacerte con una tabla de ejercicios para hacer en casa te ayudarán a fortalecer esta zona manteniendo el busto firme y terso.
  • Hazte con el sujetador adecuado. Es un consejo un poco caro porque puedes aumentar y bajar de talla durante el embarazo y la lactancia, pero realmente es la única solución para prevenir problemas y asegurarte una buena sujección. Elígelo cómodo, de algodón y con los tirantes anchos para evitar que se te “claven” en los hombros. Si usas discos absorbentes durante la lactancia cámbialos con frecuencia para evitar que su humedad dañe la piel.
  • En la ducha, limpia los pechos sólo con agua y acabando con un tonificante chorro de agua fresca. Este consejo es especialmente útil durante la lactancia porque debes evitar eliminar con el jabón la grasa natural de la zona, una grasa que ayuda a proteger el pezón frente a infecciones.
  • Desde el momento del parto ofrécele el pecho al bebé, para facilitar la subida de la leche, y ayúdale a colocarse bien al succionar y así evitarás grietas o mastitis. El bebé debe abrir bien la boca y abarcar la mayor parte de la areola mamaria. En estos momentos la ayuda de la matrona te puede resultar muy útil.
  • Usa cremas ricas en lanolina si tus pezones están lastimados o para prevenir la aparición de grietas. Estas cremas poseen cualidades hidratantes y emolientes que ayudan a la cicatrización.
  • Una vez finalizada la toma es aconsejable aplicar en el pezón un poco de la leche secretada sobre los pezones y la areola, pues es rica en componentes antiinfecciosos y antiinflamatorios.
  • Alterna los senos en cada toma. Si sientes mucha presión y al bebé aún no le toca la toma, es preferible que uses con el sacaleches y reserves la leche extraída en la nevera. Si eres de las que le cuesta acordarse de dónde empezó y dónde acabó el bebé, pon un imperdible en tu sujetador en la copa en la que terminó el bebé su última toma. Así sabrás donde le toca la siguiente vez.
  • Retírate al bebé del pecho cuando haya dejado de succionar o te llevarás un incómodo tirón que puede lastimar el pezón. Si es un tragón que mama aunque esté dormido prueba a introducir tu dedo meñique por las comisuras de los labios del bebé para romper el vacío oral que hace el niño al mamar.
  • Date el gustazo de ventilar tus pechos de vez en cuando y nunca los expongas al sol de forma directa y prolongada. Si utilizamos discos de lactancia es conveniente que su transpirabilidad sea máxima.