Embarazo sano, 10 problemas... con solución

  • Piernas hinchadas, dificultades para ir al baño... son dolencias comunes en la gestación que pueden arruinarle el verano a las futuras mamás. Pero, tranquila, casi todas tienen un remedio eficaz.

Desde que el óvulo es fecundado, el cuerpo femenino experimenta una serie de cambios... y no siempre son agradables. La batalla a nivel emocional convive con todo un espectro de molestias físicas que pueden amargar la dulce espera e, incluso, verse agravadas en los meses de más calor. Aunque estos malestares, en su mayoría, no son graves, pueden incomodar a la mujer y acabar con su merecido descanso veraniego. Pero, ¿cuál es el motivo de estos "achaques" del embarazo? ¿Tienen solución? Te mostramos algunas de las dolencias más comunes que representan la parte desagradable de la gestación y cómo puedes atajarlas para que tú también disfrutes de tu verano.

¡Malditas nauseas!

El baile hormonal es el responsable que de las nauseas "ataquen" al 80% de las embarazadas. "Aunque también pueden estar relacionadas con unas respuesta de rechazo inmunológico al propio embarazo”, explica el dr. Antonio González González, jefe del Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Universitario La Paz. Pero no todo es malo. Si quieres una niña, y sufres náuseas muy intensas, algunos estudios apuntan a que deberías ir pintando su cuarto de rosa.

  • ¿Qué puedes hacer? Come poco, a menudo y lo que te apetezca, acompañado de líquidos ácidos (el veraniego granizado de limón es tu gran aliado). María José Ibáñez, secretaria de la Asociación Española de Dietistas y Nutricionistas (AEDN), insiste en "evitar los olores que produzcan náuseas". La ingesta diaria de 1,9 miligramos de vitamina B6 (presente en el pollo y las lentejas) y el té con jengibre, también pueden ayudarte. Si las náuseas van acompañadas de vómitos, toma más sólidos que líquidos y prueba a tomar tres veces al día una infusión de manzanilla, salvia y romero.
  • A tener en cuenta... Más de cinco vómitos al día podrían ser la señal de que sufres hiperémesis gravídica (vómito excesivo) causa de deshidratación y malnutrición para la madre y el feto. Un tratamiento basado en la doxilamina y piridoxina (frenan el vómito) bastaría, pero si no hubiera mejoras, sería precisa la rehidratación por vía intravenosa. Pero que no cunda el pánico: este trastorno, desencadenado por factores genéticos o psicológicos, no afecta ni a un 1% de las embarazadas.
La espalda me mata

Aproximadamente en la mitad del embarazo, el tamaño de la barriga obliga a la mujer a arquear la espalda. Esto provoca una excesiva curvatura de la columna a nivel lumbar (lordosis). A ello le sumamos la desviación de los huesos de la pelvis, "ocasionada por el reblandecimiento que sufren los ligamentos por la hormona relaxina", indica el dr. González. Además, alrededor del 30% de las embarazadas son susceptibles de padecer ciática.
  • ¿Qué puedes hacer? La prevención es tu mejor arma. "Algunos deportes pueden ayudar a acabar con el dolor de espalda", indica Elena Neila, fisioterapeuta especializada en embarazo. Un buen ejemplo es la natación, que favorece la circulación y relaja las zonas que se sobrecargan. Pero, por precaución, es conveniente que las gestantes que nunca han realizado ejercicio esperen unos meses antes de comenzar y lo hagan bajo control de un especialista. Otra medida que te puede ayudar es la de utilizar una faja preparto, que ayuda a sostener la barriga y a relajar la zona lumbar.
  • A tener en cuenta... Estés en forma o no, existe una solución a tus dolores. Entre las terapias más innovadoras, el watsu es la más refrescante. En ella, un profesional sostiene y masajea dentro del agua de la piscina el cuerpo de la embarazada, relajando toda la musculatura. Aunque también en casa puedes buscar soluciones, por ejemplo, realizando un sencillo ejercicio para prevenir la ciática: túmbate boca arriba con las piernas flexionadas y apoyadas en el suelo, y balancéalas a derecha e izquierda.
Me sangran las encías

La mitad de las embarazadas padece esta alteración bucodental, que suele aparecer en el segundo o tercer mes cuando las encías se inflaman por culpa del aumento hormonal y el incremento del riego sanguíneo. Toca reforzar la dieta con calcio (leche y derivados), fósforo (huevos, pescados…), flúor (agua), y echar mano de las frutas ricas en vitaminas A (melón, mango y papaya),(aguacate, sandía y uvas) y C (kiwi y naranja).

  • ¿Qué puedes hacer? Según algunos estudios, la gingivitis durante el embarazo puede provocar partos prematuros, así que te toca intensificar tu higiene bucal. Vigila que tu colutorio no contenga alcohol u otras sustancias que puedan irritar aún más las mucosas. Emplea uno casero diluyendo una cucharadita de sal en un vaso de agua tibia, es igual de efectivo y muy económico.
  • A tener en cuenta... Las embarazadas sí pueden ir al dentista, pero es mejor esperar al segundo trimestre, el más seguro para realizar intervenciones como los curetajes o las endodoncias.

Mis tobillos han desaparecido

Si los meses finales de tu gestación han coincidido con los meses más calurosos del año, es normal que tus tobillos aparezcan inflamados, o inexistentes, a causa de la retención de líquidos. A este problema se le puede unir la aparición de varices, algo contra lo que no puedes luchar porque depende de tu predisposición genética.

  • ¿Qué puedes hacer? Reposa con las piernas en alto y evita permanecer mucho tiempo en una misma postura. Además, no expongas las piernas al calor (al sol o a la depilación con cera caliente, por ejemplo). Y si tienes la suerte de poder ir a la playa, pasear por la orilla del mar con el agua por las rodillas te ayudará a aliviar la sensación de piernas cansadas.
  • A tener en cuenta... Las mujeres que lo necesitan pueden utilizar medias de compresión graduada, que mejoran el retorno de la sangre al corazón. Pero en este caso el ginecólogo es el encargado de escoger las que mejor se ajusten a sus necesidades, además de indicar cuánto tiempo pueden llevarlas. 

No consigo ir al baño

La progesterona es la culpable de que los alimentos circulen más lentamente por todo el aparato digestivo, que, además, absorbe más cantidad de agua, dificultando así el ir al baño con regularidad. Este problema afecta a más del 50% de las embarazadas y "suele ser más frecuente e intenso conforme avanza la gestación", apunta el dr. Juan Fernando Cerezuela, jefe del Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Universitario de Fuenlabrada.

  • ¿Qué puedes hacer? Ve al baño a diario, aunque no tengas ganas, y aumenta de forma progresiva la cantidad y frecuencia de tu consumo de fibra insoluble (presente en los cereales integrales, la avena, los vegetales de raíz y las verduras maduras) hasta situar la ingesta total en torno a los 25-30 g por día. Otros alimentos muy recomendables son el pan de centeno, los espárragos, las alcachofas, los puerros y el apio, además de las ciruelas, las uvas y las peras. Si eres de las que no puede vivir sin su café matutino, mézclalo con achicoria y toma agua mineral rica en magnesio (por encima de 50 mg/l). La dra. Ibáñez recomienda, además, un poco de ejercicio físico. Si el problema persiste, los laxantes formadores de bolo (que aumentan la masa fecal), como el salvado, serían una buena opción. Para poder usar laxantes estimulantes (por ejemplo, supositorios de glicerina) tendrás que consultar al ginecólogo.
  • A tener en cuenta... Si el estreñimiento ha facilitado la aparición de las hemorroides, toma baños de asiento en agua tibia dos o tres veces al día, aunque si las molestias son graves, un especialista te puede recetar alguna pomada específica. Consulta con él la posibilidad de tomar suplementos de vitamina P (ácido nicotínico) o extracto de castaña de Indias.

¡Qué cansada estoy!

Aunque te parezca imposible, ese agotamiento indica que todo va bien. Ten en cuenta que, entre otros cambios, tu volumen sanguíneo ha aumentado y el corazón debe hacer el doble de esfuerzo. "Además, el volumen del útero o la tensión baja, favorecida por el calor, son factores que contribuyen a generar un cansancio generalizado", explica el dr. González del Hospital de la Paz.

  • ¿Qué puedes hacer? La solución para este problema es sencilla: descansa, aunque, si el motivo de la fatiga es la hipotensión, deportes como el yoga te pueden ayudar a estimular la circulación. En las clases de yoga prenatal, los ejercicios se adaptan a las circunstancias de cada embarazada y se centran en trabajar la flexibilidad y la respiración. Según Elena Neila, lo más recomendable es "practicar ejercicio por las mañanas, cuando se tienen un poco más de energía". Unos 40 minutos por sesión sería lo adecuado: con ellos se alcanzan los objetivos del ejercicio sin extenuarse.
  • A tener en cuenta... Las mujeres que están en reposo por orden de su ginecólogo también pueden buscar alternativas para mantener sus músculos ejercitados. Sobra decir que el especialista deberá autorizar cualquier tipo de actividad física. Los ejercicios más adecuados son los que se efectúan contrayendo y relajando los músculos. Para estimular la circulación, conviene hacer estiramientos suaves y rotaciones de hombros, muñecas y tobillos, así como elevar las piernas y brazos para favorecer el retorno venoso.

Me duele la cabeza

Las cefaleas pueden aparecer durante los primeros meses como resultado de la vasodilatación, los bajos niveles de glucosa o, incluso, la tensión emocional derivada del nuevo estado. No obstante, el dr.Cerezuela aclara que "no suelen ser muy frecuentes".
  • ¿Qué puedes hacer? Un posible remedio que te ayudará mantener tus niveles de glucosa constantes es ingerir alimentos cada poco tiempo. Otras medidas que te beneficiarán son descansar correctamente, beber agua con frecuencia y hacer un poco de ejercicio físico, ya que relaja los músculos y libera la tensión.
  • A tener en cuenta... Por fin una buena noticia; si tenías ataques de migraña antes del embarazo, es muy probable que mejores. Hay estudios que demuestran que hasta un 70% de mujeres presenta una mejoría al quedarse en estado. De no ser así, el analgésico más seguro en caso de un ataque es el paracetamol.
¿Estoy manchando?

Durante el embarazo, los estrógenos y la progesterona (las dos hormonas más
importantes de la mujer) se alían para incrementar la producción y descamación de las células vaginales y la actividad de las glándulas del cuello uterino. Esto se traduce en un aumento de flujo (leucorrea).

  • ¿Qué puedes hacer? Este trastorno puede hacerse más llevadero con una correcta higiene de la zona, pero sin excederse, pues si lo haces alterarás el equilibrio natural de tu flora vaginal. Es conveniente que uses ropa interior de algodón y prescindas de salvaslips, que impiden la transpiración y favorecen la aparición de infecciones.
  • A tener en cuenta... Si el flujo es blanquecino y va acompañado de picores o escozor, podría tratarse de una infección vaginal por hongos (candidiasis). Esta situación exige un tratamiento cuanto antes bajo la supervisión del ginecólogo, que posiblemente te recetará óvulos probióticos para repoblar la flora vaginal. Puedes prevenirlo manteniendo la zona genital seca y no utilizando prendas muy ajustadas.

¡Qué mareo!

Te puedes marear durante todo el embarazo, pero esta incómoda sensación es más frecuente durante el primer trimestre. Una de las posibles causas es la tensión baja (hipotensión), aunque también pueden ir ligados a un descenso del nivel de azúcar (hipoglucemia).
  • ¿Qué puedes hacer? Si eras propensa a marearte antes del embarazo... cuídate. Debes evitar los cambios bruscos de posición y, siempre que puedas, determinar el origen del mareo tomándote la tensión ante el primer síntoma. Si está baja, las bebidas con cafeína te ayudarán a estabilizarla. En caso de que sea normal, bastaría con ingerir algo de azúcar. Por otro lado, tu estado emocional o el estrés pueden contribuir a intensificar o desencadenar esta sensación de inestabilidad. Aprender técnicas de relajación como la respiración abdominal, te ayudarán a rebajar la ansiedad.
  • A tener en cuenta... En el segundo trimestre de embarazo, los mareos pueden ser un síntoma de anemia, una enfermedad en la que la cantidad de glóbulos rojos está por debajo de lo normal. En un 90% de los casos, la ausencia de hierro es la causa de la anemia. Un análisis de sangre basta para detectarla y, puesto que podría ocasionar un parto prematuro o un caso de bajo peso del bebé al nacer, es necesario incrementar la ingesta de hierro reforzando tu alimentación con almejas, cereales integrales, legumbres, vegetales de hoja verde y carne. Ello, combinado con alimentos ricos en vitamina C (que ayuda a absorber este mineral) debería disminuir la anemia. Si fuera preciso, el ginecólogo podrá prescribir preparados como el sulfato ferroso.
Se me duermen hasta las manos 

Si sufres cierto hormigueo, ardor o falta de sensibilidad en dedosmanos y muñecas estás padeciendo el conocido como síndrome del túnel carpiano, otro de los enemigos de las embarazadas. Aparece cuando el nervio mediano (nervio de la mano que pasa por la muñeca) se comprime al hincharse los tejidos que le rodean. La retención de líquidos puede desencadenar la infl amación y la consiguiente presión en el nervio.
  • ¿Qué puedes hacer? Aunque suele desaparecer tras dar a luz, puedes aliviar las molestias durmiendo con los brazos en alto, apoyados en almohadas, y realizando una rutina diaria de movimientos circulares con las muñecas o apretando pelotitas de goma antiestrés. Para favorecer la circulación, intenta mantener las muñecas rectas, si es necesario, con la ayuda de una muñequera o una férula.
  • A tener en cuenta... Si sufres este síndrome debes evitar hacer ejercicios que impliquen levantar peso o requieran movimientos constantes de esta articulación. Algunas investigaciones apuntan a que un consumo adecuado de vitamina B6 también puede influir a la hora de aliviar estos molestos síntomas. No obstante, si el dolor que te provoca es muy intenso o no mejora al adoptar todas las medidas anteriores, el ginecólogo puede recetarte algún antiinflamatorio.
Ahorrarse la episiotomía

Trabajar la elasticidad del periné puede ayudar a evitar este temido corte. Para ello, durante el tercer trimestre de embarazo conviene practicar el masaje perineal (con o sin la ayuda de la pareja). Utilizando unas gotas de aceite de rosa mosqueta, se introduce el pulgar en la vagina unos 3 cm y se presiona ligeramente hacia abajo siguiendo la forma de una "U" hasta notar presión. Debes realizar el masaje durante 5-10 minutos unas cuatro veces por semana. Ello, junto con los ejercicios de Kegel (basados en la contracción y relajación del músculo del suelo pélvico) ayudará a fortalecer y lograr más elasticidad en la zona. Aunque lo ideal es actuar aún antes: "Si se está planificando un embarazo es conveniente que la mujer acuda a un centro especializado para ver cómo está su periné, porque lo suyo es tratarlo antes del embarazo, ya que algunas de las técnicas más efectivas están contraindicadas durante la gestación", afirma Elena Neila, fisioterapeuta especialista en suelo pélvico y pelviperioneología del Centro Valle 36. Si no se ha tenido esta visita previa también se puede recurrir a tecnologías como el EPI-NO, un dispositivo diseñado para ejercitar la musculatura del suelo pélvico y la preparación al parto.