Puntos blancos, vesículas rojas, manchas rosadas... Cada una de estas enfermedades se manifiesta de una manera. Aprende a identificarlas.

VARICELA 
Se trata de una de las más clásicas en la niñez y es una de las más contagiosas. Está causada por el virus varicela zoster, que se transmite por contacto directo con las vesículas abiertas de pacientes ya afectados, a través de estornudos y tos. Aparece entre los 11 y los 21 días después del contacto. El niño puede contagiarla hasta que las heridas se secan.
¿Qué aspecto tiene? Es la más fácil de reconocer. Aparecen por todo el cuerpo vesículas rodeadas de un halo rojo, llenas de líquido, que se rompen fácilmente dejando una pequeña costra en el centro.
¿Cómo se trata? El tratamiento puede incluir analgésicos (no debe tomarse aspirina), así como algunos fármacos para aliviar el picor que impulsa a los pequeños a rascarse continuamente, lo que puede dejar cicatrices. También pueden emplearse lociones para secar las vesículas. Lo más eficaz es la vacunación. En la actualidad, la vacuna no está incluida en el calendario (excepto en Madrid, donde se administra a los 15 meses con la triple vírica). 

SARAMPIÓN
Es una enfermedad altamente contagiosa que también puede aparecer en adultos. Dura alrededor de una semana y su incubación, de ocho a 12 días. Un niño puede contagiar a los demás de dos a cuatro días antes de la erupción, hasta que desaparece.
¿Cómo se identifica? Comienza como un resfriado común: fiebre moderada que va ascendiendo, mucosidad y tos seca muy intensa (no hay sarampión sin tos). Después aparecen sus signos específicos: ojos rojos, rechazo a la luz y puntos blancos, como granos de sal, en la boca. Estas manchas salen a partir del tercer día: primero detrás de las orejas, luego en el resto del cuello y desde ahí, bajan por todo el cuerpo hasta llegar a los pies.
¿Cómo tratarla? No hay tratamiento específico. La vacunación de rutina es muy efectiva para prevenirlo. 

RUBEOLA
Es vírica. No provoca ninguna complicación y es absolutamente benigna; en ocasiones incluso cursa sin síntomas. Su importancia radica en que si una mujer se infecta en los tres primeros meses del embarazo puede causar graves consecuencias al feto. Se transmite a través de la saliva que se desprende al hablar o al toser, o por contacto directo. El periodo de incubación varía entre dos y tres semanas antes de que aparezcan los síntomas. Su contagio transcurre desde uno o dos días antes de la erupción hasta una semana después.
¿Cómo se identifica? Pueden aparecer manchas rosadas que se inician en la cara y pasan al resto del cuerpo, acompañadas por fiebre y aumento del tamaño de los ganglios del cuello y de detrás de las orejas. El sarpullido no dura más de tres días.
¿Cómo tratarla? No existe un tratamiento específico para este virus y las medidas consisten, sobre todo, en aliviar los síntomas con analgésicos y antiinflamatorios. La vacuna (se administra junto a la del sarampión) es la medida más eficaz para prevenirla. 

ESCARLATINA
Es la única enfermedad eruptiva que no se debe a un virus, sino a una bacteria (estreptococo), por lo que puede tratarse con antibióticos. Un mismo niño puede contraerla en varias ocasiones.
¿Cómo se identifica? Tras una breve incubación de tres o cuatro días, aparece un intenso dolor de garganta, que aparece irritada. Es común el abultamiento y el enrojecimiento de las anginas, que se cubren de una capa blanquecina. Es muy importante y ayuda mucho al diagnóstico el aspecto de la lengua: las papilas se inflaman y su forma recuerda a la de una fresa. Después aparecen sobre la piel pequeñas manchitas de color rojo intenso (casi escarlata), muy cercanas unas a otras, que dan a la piel el aspecto de una lija. Al principio, aparecen en el pliegue de la axila y de la ingle, para luego extenderse por todo el cuerpo. Después, la piel se descama.
¿Cómo tratarla? Con penicilina oral durante 10 días. 

EXANTEMA, SÚBITO 
Es una enfermedad vírica de breve duración que es bastante común entre los seis y los 36 meses de vida.
¿Cómo se identifica? Por una subida repentina de la fiebre durante tres días y una bajada, también muy rápida. Aparecen unos puntitos de color rosa pálido en el tórax y en la cara durante un par de días.
¿Cómo se trata? No existe tratamiento específico, sólo medidas para controlar la fiebre. 

ERITEMA INFECCIOSO O MEGALOERITEMA 
Se trata de en una enfermedad de origen vírica, poco contagiosa.
¿Cómo se identifica? La primera reacción es un amoratamiento de las mejillas, como si el pequeño hubiera recibido un bofetón. Luego, puede extenderse al tronco, parte posterior de los brazos y el glúteo. Suele durar unos 11 días de media.
¿Cómo se trata? Se cura espontáneamente y no requiere tratamiento específico, aunque se recomienda no exponer al niño al sol hasta pasado un tiempo para evitar que se vuelva a repetir o se agudice.
En los niños, las alergias son bastante frecuentes. Por lo general, se manifiestan con pequeñas erupciones, sin embargo no suelen ir acompañadas de procesos febriles. Las más habituales son:

Medicamentosas. Algunos fármacos, como el paracetamol, la amoxicilina o la acetilcisteína, pueden provocar cuadros de alergia. Lo más frecuente es que se produzca una urticaria (ronchas), con o sin hinchazón asociada. Si vuelve a tomar el medicamento o algún otro de la misma familia, es muy posible que la severidad de la reacción aumente.

Alimenticias. Cualquier comida puede desencadenar una alergia, pero las más comunes son a las frutas (melocotón, kiwis...), los frutos secos, las proteínas de la leche de vaca y el huevo.

Picaduras de insectos. Hay varios tipos de reacciones tras las picaduras con manifestaciones clínicas similares, por ello es muy importante saber identificarlas.