Las primeras salidas nocturnas son, para los jovenes, una forma de reclamar más libertad, independencia y comenzar a dar pasos hacia la edad adulta. Para los padres significa enfrentarse al hecho de que sus hijos se hacen mayores, que ya no son los niños que estaban bajo su control. Los adultos deben estar preparados para afrontarlo sin traumas.

Las fiestas que se celebran estos días ponen a los adolescentes ante la posibilidad de llegar a casa, quizá por primera vez, más tarde de lo habitual, y de experimentar lo que significa pasar la primera noche con amigos y sin padres, algo que les produce ilusión. Una adolescente, a la que llamaremos María, relataba que ella nunca se había peleado con sus padres por la hora de llegada, porque desde el primer día hubo un acuerdo entre lo que pedía y lo que le dejaron hacer.

CUESTIÓN DE CONFIANZA

“La primera vez que le dije a mi madre que iba a llegar un poco tarde, sobre las tres o las cuatro de la mañana, se quedó algo sorprendida –asegura María–. Yo tenía 13 años y cuando salía regresaba, como mucho, a las once de la noche. Al principio me puso algún reparo, porque mi padre no estaba en casa y a él no le gusta dejarme salir hasta tarde. Finalmente, después de hablar con él, me dejó salir, pero me puso como condición volver a la una. Al principio me pareció mal que no me diera el permiso sin antes consultar a mi padre, pero luego me sentí mejor, porque me di cuenta de que confiaban en mí. Supe más tarde que había hablado con alguna de las madres de mis amigas para asegurarse de que ellas también iban y averiguar el sitio al que íbamos. Creo que tengo unos padres que confían en mí y, aunque me ponen límites, sé que los irán ampliando”.

Alguna vez tiene que producirse la primera salida nocturna. Quizá cuando ellos lo dicen, a los padres todavía les parecen pequeños. Conocer a los amigos de sus hijos y saber a qué sitios van, tranquiliza a los padres. La decisión siempre es mejor que la tomen los padres juntos y de mutuo acuerdo.

UNA DECISIÓN RESPONSABLE

Hay otro miedo, no tan consciente, que se produce ante esta situación: la petición de sus hijos representa que se hacen mayores y reclaman más libertad. En el caso de María, su madre averigua a qué hora regresan los demás. Es importante lo que hacen las amigas, pero no debe condicionar la decisión. En las primeras salidas nocturnas, lo conveniente es que los padres den pautas que no sean demasiado rígidas, pero sí razonables. Es preferible que haya alguna pelea con ellos a que sientan que no se les ponen límites. Ahora bien, esas condiciones tienen que respetar sus derechos y defender los valores. Otra cuestión importante es que los padres deben estar de acuerdo para que el adolescente no se alíe con uno y se enfrente al otro. Esas salidas marcarán la pauta de las muchas que vendrán después y, si se plantean con acierto, aprenderán a controlar sus miedos, sus relaciones, su sexualidad y, en definitiva, su mundo más íntimo.

¿QUÉ ME PASA?

• Quieres más libertad, lo que demuestra que estás creciendo de manera saludable.

• Las salidas son importantes, pero hay que tener un grado de madurez psicológica adecuada para no dejarse llevar por la presión del grupo. 

•  Quizá te enfades con tus padres porque piensas que no confían en ti. Recuerda que se crece poco a poco y que quizá tú también tienes algún temor lógico.