Beneficios y riesgos de consumir yogures helados

  • Los yogures helados y los helados tradicionales son ideales para el verano; sin embargo, no son alimentos ligeros, por lo que no debe abusarse de su consumo.

La dieta de nuestros hijos debe ser rica en calcio para el correcto desarrollo tanto óseo como muscular. La leche y sus derivados se aconsejan para cubrir esas necesidades y, especialmente cuando hace calor, nos encontramos con la deliciosa opción de los yogures helados que proporcionan el frescor de los helados con el valor nutricional de los yogures, que tienen un aporte equilibrado de calorías. 

Sin embargo, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha dado la voz de alarma al destacar que la cantidad de grasa de este tipo de productos duplica a la de los yogures convencionales. No se trata de descartar este alimento en las dietas familiares, sino de tenerlo en cuenta y limitar su consumo, en número de veces o en cantidad. 

Tanto los helados como los yogures helados son alimentos sanos y nutritivos, interesantes para completar la dieta veraniega. Pueden ser un postre estupendo o una completa merienda, si bien hay que tener en cuenta su valor calórico para que la dieta de nuestros hijos sea equilibrada. 

Datos para elegir

Según el informe de la OCU los yogures helados aportan una media de 140 calorías por ración y, además, existen diferencias entre los que compramos en los supermercados y los que ofrecen en los locales especializados. Los de los supermercados tienen un mayor porcentaje de grasa, que oscila entre el 6 y el 10 por cien, si bien se venden en pequeñas porciones y son más baratos. 

Por su parte, los que encontramos en locales especializados  son más caros y tienen menos grasa (entre un 0,5 y un 2 por ciento), aunque suele tratarse de grasas saturadas y poco cardiosaludables. Sin embargo, hay cadenas que optan por añadir grasas de origen vegetal, en este caso de coco. 

Esta organización de consumidores concluye también que el nombre de ‘yogur helado’ es inapropiado para este tipo de productos, ya que, según su estudio, contiene una razonable cantidad de bacterias lácticas pero su concentración es muy inferior a la de los yogures debido al proceso de congelación.

Lo importante es saber lo que comemos y lo que damos a nuestros hijos. Con esta información podremos tener un consumo responsable y saludable. Si lo que nos apetece es un helado, podemos darnos el capricho y no renunciar a su variedad y si lo que queremos es un yogur helado, con sus diferentes acompañamientos de siropes, frutas o galletas, también podemos hacerlo, sabiendo que no es un producto ‘light’ optimo para dietas hipocalóricas sino un delicioso capricho.