Las tías solteras están de moda. Con más tiempo que los padres y, sobre todo, con dinero para invertir en sus sobrinos, estas mujeres independientes cumplen un nuevo rol familiar.

Buenas noticias: la solterona, ese estereotipo tan pasado de moda como, y por qué no decirlo, profundamente machista, es por fin historia antigua. ¡Larga vida a las PANK! ¿A las qué? PANK: “Profesional aunt with no kids”. O, lo que es lo mismo, tías profesionales sin hijos. Con ellas ha nacido un nuevo prototipo de tía: el de esas mujeres ambiciosas y realizadas en su trabajo, con una vida social superactiva, pero sin ataduras y con un alto poder adquisitivo que, entre otras cosas, utilizan para mimar a sus sobrinos. Pero, ojo, también para educarlos. 

“La tía sin hijos moderna es sofisticada y cosmopolita. No tiene nada que ver con la solterona por la que sueles sentir pena”, explica Melanie Notkin, la ejecutiva estadounidense que acuñó el acrónimo en 2008. Acostumbrada a desenvolverse con soltura en el mundo de los negocios, sin embargo sus sobrinos eran un auténtico misterio para esta PANK de pedigrí. Por eso, decidió fundar SavvyAuntie, una página web que define como “la guía sobre la maternidad para las que no son madres”. Este peculiar manual de instrucciones en internet incluye curiosos consejos para hacer los mejores regalos –por ejemplo, “Las cinco mejores razas de perro para tus sobrinos”– y numerosas sugerencias sobre actividades para hacer en común (desde manualidades hasta viajes), pero también reportajes sobre nutrición, educación, estilismo e incluso diseño de interiores (artículos del tipo: “Consejos para redecorar la habitación de tu sobrino”). 

Pero las PANK no parecen ser una moda pasajera; a estas alturas son una auténtica legión. Solo en Estados Unidos, 23 millones de mujeres encajan en este perfil, según un informe elaborado por SavvyAuntie. El fenómeno también tiene que ver con el hecho de que las mujeres cada vez posponen más la maternidad. Y muchas de ellas –por elección o no– lo hacen para siempre. Con una media de edad de 36 años, la mitad nunca ha estado casada, tiene trabajos absorbentes, pero también muy bien pagados (35.000 € anules de media) y se gasta unos 350 € al año en los niños que no son suyos –sobrinos e hijos de amigos–, pero que tienen a su alrededor. 

En total, mueven más de 6.500 millones de dólares anuales. Por eso, se han convertido en el objetivo de marcas de juguetes, como Toys “R” Us o Mattel, que les ofrecen productos a medida. Y no son los únicos. El sector turístico se frota las manos.

“Las panks quieren tener experiencias significativas con los niños de su vida y crear un vínculo fuerte. Y un viaje es perfecto para eso”, dice Notkin. De hecho, la tendencia ya ha calado en nuestro país. El hotel Barceló Punta Umbría Beach Resort, en Huelva, dispone de paquetes turísticos, con manualidades y actividades para los niños y tratamientos de spa para sus tías. Pero tampoco hace falta subirse a un avión para ejercer de PANK. 

Una visita a un museo o una tarde cocinando juntos, algo para lo que quizá sus padres no encuentran tiempo, funciona exactamente igual. Aunque no todo tiene que ser regalos caros. Las PANK también juegan un papel en la educación de los más pequeños. Según el estudio, más del 30% participa en su formación, por ejemplo proporcionándoles experiencias culturales o jugando con ellos. “Los padres tienen muchas cosas que hacer y, en ocasiones, no disfrutan de tanto tiempo libre. Los ratos con la tía, en cambio, están pensados para disfrutar. Y ese es un gran regalo para un niño”, explica Notkin. 

No solo eso. Una tía también puede ser el interlocutor perfecto para hablar de ciertos temas –como los primeros novios o los problemas con los padres– que los sobrinos no se atreven a discutir con sus progenitores. Además, muchas de ellas también echan una mano en la estresante rutina diaria, haciendo muchas veces de canguros o recogiendo a los niños del colegio. ¿Y qué reciben a cambio? Un intenso vínculo con sus sobrinos y la tranquilizadora certeza de que, si se ponen pesados, siempre se los pueden devolver a sus padres. 

 

Ellas sí son tías 

Nadie se atrevería a llamarlas solteronas. Ni a imaginárselas rodeadas de media docena de gatos y llevando una vida solitaria, triste y aburrida. Pero es muy fácil visualizarlas ejerciendo de PANK, tías jóvenes, modernas y divertidas. 

Cameron Diaz 

-41 años, sin hijos, soltera y sin planes de boda, la actriz es el paradigma de esta nueva tribu. Con una fortuna personal estimada en 90 millones de dólares, Diaz tiene en quién gastársela. Sus cuatro sobrinos (los hijos de su hermana, Chimene) son su debilidad. 

Jennifer Aniston 

-No tiene sobrinos, pero es la madrina de Coco, la hija de su íntima amiga, Courteney Cox, con la que ejerce de auténtica PANK: “Coco me llama Nouna. La veo casi todos los fines de semana y se está convirtiendo en una niña adorable. Es dulce, divertida y creativa”, ha explicado sobre la hija de su compañera de reparto en “Friends”.