Beatriz San Román

  • Madre de Daniella, una niña haitiana de seis años, y autora de “La aventura de convertirse en familia” (Blur Ediciones), sobre los retos de la postadopción.

"Antes o después tu hija –con rabia o con curiosidad– te va a decir “Tú no eres mi madre”, es una fase normal en la aceptación de lo que son. Creer que el día que conoces a tu hijo empieza un cuento de hadas y que el amor lo puede todo, es una mentira. El amor es vital, pero no puede sanar todas las heridas ni contestar a todos los interrogantes".

Daniella llegó a España con dos años y la primera etapa fue de “luna de miel": "Al principio, yo estaba feliz y ella respondía encantada, pero después de la primera borrachera de cariño se atrevió a manifestar sus miedos y el comportamiento empezó a deteriorarse. A todos los padres, al principio, nos falta información y nos desconciertan sus reacciones. Por eso es necesario pasar mucho tiempo juntos, para conocernos y para aprender a sentirnos padres e hijos. Daniella llegó con anemia, problemas con el sueño, terrores nocturnos..., lo normal. Recuerdo la adaptación como una etapa mágica de descubrimiento mutuo, en la que aprendes que hay dolores que no puedes evitarle a tu hija, como que sufra si se cae de la bici, o mientras asimila todas las implicaciones de la adopción, lo que no le impide ser feliz”.