"Me daba miedo ser un bicho raro, pero mi ilusión era ser madre como pudiera. Al principio, pensé en la adopción porque me parecía un camino seguro, pero se demoraba demasiado y, a la vez, inicié también los tratamientos. Fue hace sólo siete años, pero las cosas eran muy distintas. Se hablaba poco del tema, no había información y no conocía a ninguna madre en mi caso.

A la cuarta inseminación me quedé embarazada y, aunque tuve una amenaza de aborto, el 9 de octubre de 2002 nació mi hija. Nuria es una niña muy feliz, mucho más sociable de lo que yo lo era a su edad, sana… Le cuenta a todo el mundo su historia con toda la naturalidad. Dice que su mamá fue al hospital para que le pusieran una semillita y así pudiera nacer ella. Tiene muy claro que no tiene papá y lo vive con normalidad porque es lo que he intentado transmitirle siempre: que nuestra familia somos ella y yo, y que cada uno tiene una familia distinta".