Para estar cómoda y relajada, busca una habitación con poca luz, temperatura agradable y, si te gusta, pon una varita de incienso o un aceite esencial. Es importante que, al sentarte, la columna permanezca estirada.

1. FLEXIBILIZA LA COLUMNA

• Siéntate en el suelo, con la espalda apoyada en la pared y las piernas cruzadas. Exagera suavemente el arco de la cintura. A continuación, usando los músculos de la espalda y los abdominales, empuja hacia atrás hasta que la espalda quede bien apoyada y recta.

2. RELAJA LA ESPALDA

• De espalda contra la pared, y con los pies situados en paralelo, coloca la columna recta y déjala caer suavemente a un lado y luego al otro, comenzando por la cabeza. De esta manera, fortificarás la espalda y ayudarás a relajar la musculatura tensa.

3. TONIFICA LAS PIERNAS

• Para mejorar la musculatura de pies, tobillos y piernas, apoya los brazos en la pared. Primero, flexiona las piernas y mantén los talones en el suelo. Luego, estíralas, levantando los pies hasta la media punta, manteniendo firme la cintura y los glúteos.

4. FORTIFICA LOS BRAZOS

Sitúate de pie frente a una pared, con las dos manos apoyadas en ella, a la altura del cuello. Flexiona los codos, empujando con el peso del cuerpo y luego estíralos lentamente. Si fortaleces los brazos, luego notarás menos las agujetas al realizar las tareas con el bebé.