La lactancia materna es mucho más que un aporte de nutrientes y de defensas para el nuevo bichito, es una forma de estrechar aún más los vínculos afectivos que ya se establecieron durante todo el embarazo. Existe una especie de cordón umbilical invisible que sigue presente durante la lactancia. La complicidad madre e hija es sencillamente deliciosa, lo más bonito que he visto en mi vida. No hay nada más hermoso que la mirada fija de mis dos hijas mientras maman y la atención que prestan a mamá mientras ésta les habla. Después, cuando se quedan extasiadas y hartas de leche en el regazo de mami... ¡Es una escena que no me cansaría de ver nunca!