Hacia las 3.20 de la madrugada, según el informe de la ginecóloga, Silvia parió a una “mujer vigorosa y sana” y ciertamente así fue, ya que la energía con la que ha llegado a este mundo Marina nos ha impresionado. Así las cosas, la nueva “cachorrilla” ya está en casa con su hermanita y nos encontramos en ese delicado momento de adaptación mutua en que todos tenemos que conocer a Marina y ella tiene que conocernos a nosotros. Jara está algo desconcertada porque no puede asimilar de golpe la nueva situación... pero su predisposición es muy buena, la acaricia, le hace “mimis” y le da besitos. Aunque con “el rabillo del ojo” mira y no pierde detalle cuando su madre amamanta a la nueva inquilina. Tampoco se le escapa el detalle de que ella duerme solita y Marina, con nosotros. ¡Ay, qué duro es ser “la tata”!