Viví durante dos años en Nueva York, mientras estudiaba un máster en Relaciones Internacionales en Columbia. Hice prácticas en Naciones Unidas y, desde 2005, trabajo en el Banco Mundial, en Washington D.C.

La ciudad. Aunque está siempre en las noticias por cuestiones políticas, tiene una cara multicultural desconocida. Lo mismo ves una película hongkonesa, que puedes comer en un restaurante etíope o visitar una exposición de mujeres artistas en el Renacimiento Italiano.

La naturaleza... está presente en numerosos parques de toda la ciudad. Me encanta montar en bici a lo largo del río Potomac.

El lado oscuro... se percibe en el marcado contraste social y económico que se respira entre sus habitantes.

Añoro... el mar y el buen tiempo. Soy canaria, no me olvido de mis raíces y desayuno leche con gofio todos los días, mientras leo los titulares de los periódicos.

UN MUNDO PARA TODOS

“EL Banco Mundial tiene como objetivo reducir la pobreza en el mundo y otorga préstamos en condiciones muy favorables. Es tremendamente enriquecedor trabajar con gentes de todo el planeta, preocupada por mejorar las condiciones de vida de los pobres. Ahora estoy en la unidad de comunicación del departamento de estadística, donde realizamos numerosos estudios e informes”.