Las herederas del pop de los 80 y los 90 ya no cantan sólo al amor. “Sexies” y rebeldes, el machismo o la injusticia se cuelan con ironía en sus letras.

Recién nacidos los años 80, un grupo de melenudos llamados Coz cantaban aquello de “ellas suelen llevar el timón / y hacer astillas tu pobre corazón / y si ves el mundo girar / es porque las muñecas / han puesto la cadera a funcionar / en las revistas o todo al natural / las chicas son guerreras...”. Hoy ya no hace falta que lo diga ningún hombre. Ellas se bastan y se sobran para gritarle, o susurrarle, al mundo quiénes son, qué quieren y qué no.

No es un fenómeno nuevo. La historia del pop está llena de mujeres que han triunfado satisfaciendo las expectativas de los hombres sobre el estereotipo de lo que tenía que ser una artista femenina: qué tenía que cantar y qué debía hacer sobre un escenario. Pero cada cierto tiempo aparecía alguna mujer que escapaba de esos cánones. De Patti Smith a PJ Harvey, pocas han recibido tanta atención como sus colegas varones. Pero han seguido apareciendo, sus nombres están ahí como Alaska, La Mala Rodríguez, la alemana Peaches y, ahora, las artistas que protagonizan este reportaje. Son “sexies”, pisan fuerte y no tienen miedo de triunfar en un mundo lleno de grandes “tiburones”.

ARTISTAS POLIFACÉTICAS

Sus canciones tratan sobre temas eternos que nunca pasan de moda, como el amor y la muerte, pero también sobre la incomprensión, la injusticia, el machismo y la angustia de vivir, con rabia, chulería y una importante carga de provocación sexual. No son pioneras en esto, pero sí son las primeras que se han encontrado con un público amplio dispuesto a escuchar, entender y bailar su música sin mirarlas como bichos raros o algo peor, como ha ocurrido con sus predecesoras. Pero sus inquietudes no terminan aquí. El teatro (La China Patino y Vanexxa van a crear una productora teatral), la expresión corporal y la danza son parte de su repertorio. No se limitan a cantar, su espectáculo va más allá, son artistas en su acepción más amplia. El mundo está preparado y ellas están listas para comérselo de un mordisco.