Comprobado. Por mucho que se empeñen las viejas leyendas de piratas, las mujeres ya no traen mala suerte en los barcos. O si no que se lo digan a esta gallega de 27 años que lleva, como un auténtica superheroína, una doble vida: en Madrid es dentista, pero en su tierra natal es una consumada regatista capaz de ganar premios como la Lady’s Cup, en la competición Príncipe de Asturias. Gracias a ella descubrimos secretos como que el mar y las embarcaciones tienen carácter: “Para mí, el mar es un chico, tiene personalidad. Y los barcos también, todos son distintos: unos son más ardientes, otros más blandos”.

PREGUNTA. Ha competido, en la última Copa del Rey, en la embarcación de Maltesers con tripulación femenina. ¿Es normal un barco sólo de chicas?

RESPUESTA. Pues no, primero, porque es complicado encontrar nueve o ocho chicas que naveguen todas en igualdad de condiciones, y lo segundo... Creo que, para los patrocinadores, decir que tienes un barco con una tripulación exclusivamente femenina resulta un poco más llamativo.

P. Pero no es porque las mujeres tengan dificultades para encontrar un hueco en el resto de embarcaciones...

R. No, yo nunca he encontrado ninguna dificultad. De hecho, desde hace dos o tres años soy la patrona de un barco donde sólo hay hombres y estoy encantada, porque me tratan muy bien; es lo bueno de ser la única chica.

P. ¿Por qué escogió navegar?

R. Viviendo en Vigo, es algo que tienes muy fácil. Yo empecé por mi hermano, que también navegaba. Y una vez que te metes es súper divertido; cuando eres pequeño se convierte en tu ocupación del fin de semana. Después, hay mucha gente que lo deja cuando llega la edad de salir. Pero, si aguantas un poco, acabas teniendo tu pandilla de las regatas. Cada vez que vas a una haces amigos, gente que sólo puedes ver en esas competiciones.

P. Amistad... y competitividad, ¿no?

R. Por supuesto. Es un deporte muy competitivo. Cuando llegas a una regata vas con la intención de hacerlo lo mejor posible, aunque desde el primer día sabes cómo se va a dar.

P. Y ahora que es algo más que una afición, ¿se puede vivir de esto?

R. Complicado. Sólo unos pocos privilegiados lo consiguen.

P. ¿Podría vivir sin el mar?

R. Me importaría bastante, la verdad. Desde que estoy en Madrid, he hecho alguna regata en el pantano de San Juan... pero no tienen nada que ver.

15 AÑOS EN EL MAR

• “Yo empecé siendo muy pequeña, tenía sólo ocho años o así, pero cogí muchísimo miedo, por lo que lo dejé. Después volví a intentarlo con 12 años y a partir de ahí cogí carrerilla. De hecho, a los 17 años era patrona de un crucero”, explica Margarita.

• “No me da miedo navegar sola. He estado más tiempo en barcos de un solo tripulante que en los de varios. La diferencia que encuentro es que me resulta más llevadero estar solo si estás agotado. No sé si es algo psicológico, pero para que vayan dos personas cansadas, creo que es mejor que vaya una sola”, asegura la regatista.

EL PRÓXIMO RETO

• “Siempre compito en vela ligera, el campeonato y la copa de España, pero navego más en las regatas regionales. La Copa del Rey, celebrada en agosto en Palma de Mallorca, ha sido una de mis primeras experiencias fuera de Galicia, en la modalidad de crucero. Me gustaría hacer más circuitos, moverme un poco más fuera de mi comunidad”.