La ganadora del Premio Tierra de Mujeres en la edición 2007-2008, María Blasco, ha conseguido, gracias a la Fundación Yves-Rocher, llevar a cabo un proyecto que llevaba años preparando concienzudamente. Además, confiesa que la experiencia le ha servido para intercambiar opiniones y conocimientos con mujeres que, como ella, están involucradas en el mundo rural.

Decidió presentarse al concurso porque se sintió atraída por el nombre del premio: Tierra de Mujeres. "Era bonito, me sentí identificada con esa frase e inmediatamente entramos a la tienda de Yves Rocher a recoger información", comenta María. Algo tan simple como eso, unido a la necesidad de subvenciones y ayudas que tenía su asociación, hicieron que se pusiera manos a la obra con su propuesta para el concurso. 

Tras pasar las valoraciones de un jurado, María Blasco resultó la ganadora del IV Premio Tierra de Mujeres, gracias a un proyecto en el que llevaba años trabajando. Este plan consistía en la rehabilitación de un antiguo aprisco de cabras situado en la localidad de Berdejo, Zaragoza, un pequeño municipio de apenas 7 habitantes. Además de la rehabilitación del aprisco, su intención era editar una cartilla didáctica sobre este tipo de construcciones ganaderas, así como desarrollar una campaña de sensibilización ambiental dirigida a los escolares de la zona y turistas.

El galardón de la fundación Yves Rocher, supuso para ella un reconocimiento a una labor que llevaba preparando con su equipo desde hacía mucho tiempo. "Personalmente me ha permitido conocer otras mujeres y asociaciones que trabajan con proyectos en el mundo rural, lo cuál nos permitirá intercambiar experiencias, actividades y proyectos", cuenta María.

Esta profesora de biología, ha sabido invertir bien los 10.000 euros del concurso, con los que está intentando desarrollar su propuesta de rehabilitación del aprisco, que le gustaría inaugurar el próximo 15 de noviembre.

Gracias al premio, Blasco ha conseguido publicitar la asociación cultural Carrabilla, a la que ella pertenece, y ha podido forjarse un buen curriculum en materia de medio ambiente. La ganadora también agradece a Yves-Rocher tanto el trato recibido, como el haberla permitido "disfrutar de una experiencia única en Francia" cuando acudió el pasado 8 de marzo a París.