Su nombre de guerra es Malea y, aunque ya hace 12 años que las mujeres forman parte del ejército español, es una pionera. De las 22 mujeres que han estudiado este año en la Academia General del Aire es la única que puede pilotar un caza.

Tiene 26 años, acento de Almería (“espero no perderlo nunca”, dice) y ningún antecedente militar en su familia. Tampoco decidió su destino por ver una película sobre aguerridos pilotos de sonrisa perfecta. Rosa María García–Malea ingresó en la 58 promoción de la Academia, después de presentarse dos veces a las oposiciones de acceso, porque tenía las cosas muy claras: “Cuando en clase de inglés en el colegio me preguntaban qué quería ser de mayor yo respondía: “Pilot”.

PREGUNTA. ¿Qué tal le ha ido estos cinco años en un ambiente mayoritariamente masculino?

RESPUESTA. He convivido con todos mis compañeros y nos apoyamos los unos en los otros.

P. ¿Se ha sentido discriminada?

R. Si me hubiera sentido discriminada o favorecida por ser mujer, no estaría orgullosa de mí misma. Pero no se ha dado el caso. Los demás me ven normal, lo que perciben raro es esto de las entrevistas. Bueno, a mí también me extraña.

P. ¿Qué opina su familia de que se haya decidido por la carrera militar?

R. A mi padre le gusta, me pregunta cosas sobre aeronáutica y el ejército. Mi madre sólo quiere saber qué como y si duermo bien. De lo demás no quiere ni oír hablar.

P. ¿Tiene idea de lo difícil que suena desde fuera superar una carrera como la que ha escogido?

R. Es cierto que la vida militar requiere mucha disciplina, esfuerzo y dedicación y eso no es fácil. Pero en toda carrera universitaria hay momentos malos y buenos, no sólo en ésta.

P. Pero las demás no incluyen una semana de supervivencia...

R. [Risas] En segundo curso tenemos que superar una semana sin casi comida ni agua... como si nos hubieran derribado. Pero no la recuerdo como especialmente mala. El sufrimiento mereció la pena.

P. ¿Por qué se decidió por Caza y Combate?

R. Porque la primera vez que me subí a uno pensé: “¡Qué chulo! ¡Qué gozada!”.

P. ¿Qué se siente volando a una velocidad de 1.700 km/h?

R. Mucho estrés [risas]. Debes hacer muchas cosas en muy poco tiempo.

P. ¿Tiene algo que ver lo que sale en el cine con lo que se vive aquí?

R. Poquito, la verdad.

MANDO Y LIDERAZGO

• Rosa María García–Malea ha cursado cinco años en la Escala Superior de Oficiales de la Academia General del Aire. Hasta el tercer curso no pudo acercarse a un avión: “El primer vuelo solo es muy especial , pero vas tan nervioso que no lo disfrutas”, explica.

• Parte de esta formación está orientada a que el alumno desarrolle un carácter basado en los valores militares que le servirán en el futuro. “Entrar en combate no me supone ningún conflicto moral, ético o profesional. Yo estoy aquí para defender a España y lo que me ordene su Gobierno es lo que haré”, afirma.