Tiene 30 años y lleva media vida subida a los escenarios, como actriz y como cantante. Debutó en la música en 1992, pero la fama le ha llegado con su segundo disco, “Se rompe o se raja”. Publicado el año pasado, es una mezcla de estilos teñidos de cabaré, porque su gran pasión es el teatro, donde se ha curtido y ha cultivado todos los recursos que ahora explota en sus conciertos.

“Antes de este disco, he estado actuando dos o tres años por Madrid, en garitos de barrio, con cinco personas de público, todo muy alternativo, pero es ahí donde se forja un actor”, explica. Para ella, cantar es otra forma de actuar, por eso asegura que sus espectáculos son una fusión de sus pasiones: la música, la dramaturgia y la interpretación. “Me permiten acercarme a géneros muy distintos de los míos, como el rock, el pop o el rap”, apunta.

El orgullo femenino, la rabia y la burla contra el machismo están muy presentes en sus letras, aunque aclara que “los hombres son lo que más me gusta en el mundo y una de mis inspiraciones”. Rechaza que exista una nueva generación de “chicas malas”, pero cree que “la mujer de hoy está más echada para adelante y los hombres, más desorientados. El mundo no está acostumbrado a escuchar la queja y la querencia de las mujeres”.

UNA PELÍCULA: “Hedwig and the Angry Inch”.

UN LIBRO: “Para mis socias de la vida”, de Marcela Lagarde.

UN DISCO: “Orphans”, de Tom Waits.

UNA PERSONA REFERENTE: muchas.

UN ÍDOLO: Jesucristo.

UNA FOBIA: la injusticia.

UNA FRASE QUE TE DEFINA: “Los últimos serán los primeros”.