1. ALBA NELLY LONDOÑO
Tiene 39 años y está soltera. Trabaja como bibliotecóloga. Sin el aporte de las mujeres el conflicto armado carece de perspectivas de solución, a su juicio. “En medio de los vaivenes de la política oficial, nuestro movimiento pacifista ha sabido mantener la coherencia y el entusiasmo. Nuestra consigna es “No parimos hijos e hijas para la guerra”. Es un grito desgarrador de las madres que no soportan la sinrazón de la violencia, y, a la vez, una manifestación decidida de resistencia civil”.

2. DIGNA URBANO
Es ama de casa, casada y con cuatro hijos. Tiene 52 años.Vive en la región del Putumayo, una de las más castigadas. “Parece que una se acostumbra a vivir en la violencia, pero no es así. Muchas mujeres han visto cómo reclutaban a sus hijos e hijas; cómo los paramilitares imponen las normas de convivencia entre los vecinos, hasta la manera de vestir de las jóvenes y de quién deben enamorarse. Y la guerrilla anda escondida, pero hace poco bombardeó cerca de mi pueblo”.

3. GLADYS MANRIQUE
Es trabajadora social. Tiene 36 años. Es madre de una niña y está divorciada. Pertenece a la Organización Mujeres de Negro contra la Guerra de Medellín y ha viajado durante los últimos cinco años con la ruta. “Durante los primeros, a veces quería salir corriendo porque pensaba que ponía en peligro mi vida y la de mi hija. Pero mi razón de ser era construir proyectos de vida en los barrios populares, en medio de tanta muerte. La mayor parte de este trabajo lo hacen mujeres”.

4. OSANA MEDINA
Su profesión es la de trabajadora social. Tiene 39 años y está soltera. Su trabajo en la atención a las víctimas de la violencia dentro de la familia y los delitos sexuales la hace una gran conocedora de la realidad de sus conciudadanas.“He sentido miedo, mi teléfono ha estado intervenido, me han seguido y saben de mi activismo. En una sociedad como la nuestra, que no se moviliza, las mujeres nos hemos convertido en el movimiento de protesta más fuerte”.

5. JACINTA TUNUBALA
Esta líder social de la comunidad indígena guambiana, tiene 49 años. Está casada y tiene tres hijos. Leeva 25 años luchando por la paz y los derechos de su pueblo. “Esta guerra no nos pertenece, pero hemos sido sus víctimas. Ninguno de los actores armados respeta nuestras vidas. Nos sentimos amenazadas, pueden llevarse a la fuerza a nuestros hijos... Por eso hemos reanimado nuestro espíritu de resistencia en defensa de la integridad de nuestro pueblo”.