A pesar de que ya debe estar harta de que los músicos callejeros de París toquen la melodía de “Amelie” a su paso, asegura que no le preocupa en absoluto que la identifiquen con sus personajes. En realidad, es el mejor cumplido que se le puede hacer. “Eso significa que he hecho creíble el papel”, asegura. Ahora, Audrey Tatou se ha metido en la piel de Coco Chanel para la película en la que la directora francesa Anne Fontaine recrea la juventud de la diseñadora, “Coco, de la rebeldía a la leyenda de Chanel”.

MUJER HOY. ¿Ha sido emocionante convertirse en un mito de la moda?

AUDREY TATOU
. En realidad, lo que más me atrajo de la película es que no trata del mito en sí, sino que muestra justo el momento en el que Gabrielle Chanel empieza a caminar hacia su destino. Porque ésta no es una película sobre un icono de la moda, sino sobre una mujer extraordinaria que lucha por abrirse paso en la vida. Es más una heroína romántica que una leyenda.

M.H. Aunque la película relata los primeros años de la diseñadora, cuando todavía ni ella imaginaba a qué se iba a dedicar en la vida, llega un momento en el que surgen sus claves de estilo: el corte de pelo, el cigarrillo en los labios... ¿Cuando se ve, reconoce a Chanel?

A.T. La película sólo la he visto una vez y para mí es una experiencia difícil, porque lo que veo es mi actuación y me resulta casi imposible tener una visión global.

M.H. ¿Cómo se preparó para el papel?

A.T. Leí varios libros, entre ellos la biografía de Edmonde Charles-Roux en la que Anne Fontaine basó el guión de la película. También vi algunos vídeos. En ellos Coco está ya mayor, pero su personalidad se respira en cada gesto: su aspecto es poderoso y se muestra muy segura de sí misma. Creo que fue una mujer que nunca cambió, evolucionó a su manera, pero siguió siendo ella misma en esencia durante toda su vida. Estoy convencida de que en su juventud ya era un persona orgullosa, seria y observadora, y que mantuvo esas cualidades siempre.
 
M.H. ¿Cómo ha creado el personaje?

A.T. No quería hacerla ser Chanel, el icono, antes realmente de serlo; quería mostrar cómo es esa evolución y liberarla de sus dudas y de las complejidades de su lucha interior al final del metraje. Al principio, Gabrielle está consumida por las dudas sobre qué hacer con su vida. Es una situación difícil porque, a principios del siglo XX, las mujeres que no conseguían un buen matrimonio tenían pocas o ninguna salida laboral digna y, desde luego, veían cerrado el acceso al éxito profesional. Ella dio un giro radical a todo eso, pero no de forma consciente y premeditada, sino llevada por sus circunstancias y su talento. Todos los sucesos que le ocurrieron en su juventud la ponían en el camino de convertirse en sí misma. Y esas dudas que la consumían las tuve yo durante el rodaje, fue un paralelismo curioso, que me ayudó a crear el personaje tanto o más que imitar su forma de moverse o de fumar.
 
M.H. ¿Compartía sus mismas dudas?

A.T. Eran más bien mis inseguridades. No tenía claro si estaba creando el personaje con la suficiente profundidad y esa angustia me situaba en una situación psicológica similar a la que ella vivió entonces y creo que ese estado mental me ayudó a crear una Coco contenida, que observa, que sabe bien lo que no quiere, pero también es consciente de que lo que quiere no lo puede conseguir fácilmente.

M.H. ¿Qué es lo que la decidió a unirse al proyecto?

A.T. El personaje llegó a mí mucho antes de que existiera un guión. Un año antes de empezar a rodar, Anne me contó que llevaba mucho tiempo detrás de hacer una historia sobre Coco Chanel, pero desde un punto de vista que no fuera el que todos esperaban. Anne estaba inmersa en la vida de Gabrielle Chanel, buscando un momento que pudiese convertirse en una historia interesante y atractiva para el público. Ella buscaba la época de su vida más novelesca, más romántica. No quería hacer un “biopic” al uso. Yo estaba totalmente de acuerdo con buscarle un ángulo psicológico. Para cuando me llegó el guión, ya sabía que el proyecto estaba en marcha. Cuando lo leí tuve que decir que sí inmediatamente.

M.H. ¿Tan bueno era ese guión?

A.T. Su punto fuerte es que Anne eligió el momento crucial en el que la vida de Gabrielle se decanta hacia su futuro. Todo habría podido cambiar en un instante y, como consecuencia, nunca se habría convertido en lo que fue. Y el guión mantiene ese suspense de qué le deparará el destino. Si hubiese tenido más talento para cantar, quizá se habría dedicado al espectáculo. O si, en lugar de ser una amante, se hubiese casado con un marido rico, como los dos hombres que la rodeaban, nunca habría tenido la necesidad de trabajar. Puedes sentir la importancia de sus decisiones y la influencia que lo que le ocurrió en su juventud tuvo en su vida posterior.

M.H. Coco y usted son de la misma región. ¿Eso le ha ayudado?

A.T. Mis bisabuelos, que fueron sus contemporáneos, vivían a escasos kilómetros de donde nació y vivió en su infancia, y proceden del mismo contexto social. Puedo imaginar e incluso sentir lo mismo que ella porque mi herencia personal, la forma de ser de mi familia, contiene un poso similar. Es el mismo paisaje, el mismo tipo de vida, la misma herencia socio-cultural, así que he seguido mis instintos.

M.H. ¿Cuándo supo que quería ser actriz?

A.T. No lo supe nunca porque me parecía difícil tener libertad y opciones en este trabajo... Las posibilidades de éxito son pequeñas. Nunca expresé que quisiera ser actriz, simplemente probé y esperé a ver qué pasaba. Después de dos años intentándolo, pensé en dedicarme a otra cosa. Mi madre me dijo que me diera un año y esperara a ver qué pasaba.

M.H. Tiene una madre muy comprensiva...

A.T. Sí, ha sido un gran apoyo siempre. Me dijo: “No te plantees ahora las preguntas sobre lo que quieres de tu futuro, decide después”. Me di un tiempo y entonces rodé “Instituto de belleza Venus”, que tuvo bastante éxito. Luego empezaron a llamarme cada vez más. Fue un proceso natural.

M.H. Si no hubiese sido actriz, ¿a qué se habría dedicado?

A.T. No sé, me encanta viajar, siempre me ha gustado la biología… Quizá habría estudiado civilizaciones antiguas o medicina.

M.H. ¿Qué le da la interpretación que no encuentra en otra profesiones?

A.T. Soy actriz por el placer de ser otra persona y compartir esa aventura con un equipo. Lo demás no me interesa.

M.H. ¿Ni siquiera el reconocimiento o la fama?

A.T. Eso nunca me ha preocupado. No porque piense que soy inolvidable, sino porque no creo que sea necesario que me recuerden.

M.H. ¿A usted le interesa el mundo de la moda y todo lo que le rodea?

A.T. Me encanta el talento de los diseñadores y valoro su creatividad, pero no me gusta ir a los desfiles. Es ese mundo tan loco, me siento como pez fuera del agua. No me va mucho, no tiene nada que ver conmigo. Pero, además de interpretar a Chanel en “Coco, de la rebeldía a la leyenda de Chanel”, se convierte en mayo en la imagen del famoso perfume Nº 5. La Maison me ha apoyado mucho desde mis comienzos y se lo agradezco enormemente. Aunque, en realidad, fue el director Jean Pierre Jeune quien me llamó para preguntarme si quería participar en este proyecto.

M.H. Eso significa seguir la estela de glamour de grandes actrices, como Catherine Deneuve o Nicole Kidman.

A.T. Creo que han hecho una curiosa elección conmigo. Como actriz, me siento más cercana al público que al mundo del glamour que rodea a esta profesión. Pero el Nº 5 de Chanel es un perfume muy francés y, de alguna forma, siento que estoy más cerca de él y de lo que representa, de lo que imaginaba.

M.H. ¿Por qué?

A.T. No sé; me hace gracia que, cuando salgo de Francia, todo el mundo me dice que soy tan francesa… No soy consciente, pero, por lo visto, soy un prototipo de mi país. ¡Y yo sin saberlo!

M.H. ¿Y cómo fue la experiencia de conocer a Karl Lagerfeld?

A.T. Tiene mucho carisma e impresiona. Es un hombre que trabaja muy duro. Nos hemos reunido unas cuantas veces, aunque no hemos hablado demasiado. El sí es inolvidable.

UN VIAJE OLFATIVO AL UNIVERSO DEL MISTERIO

La propia Coco Chanel eligió este perfume entre todas las opciones que le ofrecía el nariz Ernest Beaux en 1921. Fue un flechazo instantáneo y se convirtió en el único aroma de Mademoiselle durante el resto de su vida.

Las famosas más bellas de los últimos 50 años han puesto rostro a la mujer Nº 5 y ahora le toca el turno a Audrey Tautou. Del proyecto audiovisual, de los anuncios de prensa y de recrear el universo mágico del perfume se ha encargado el director de cine Jean Pierre Jeunet, que ha trabajado con Tautou en “Amelie” y “Largo domingo de noviazgo”.

El spot publicitario se estrena en la web de Chanel (www.chaneln5.com) el 5 de mayo –5 del 5, el número mágico– y la película –que gira en torno “al cautivador efecto del perfume en el despertar de una mujer”, en palabras de Jeunet– es, al mismo tiempo, un viaje iniciático y una sorpredente historia de amor.