Es incapaz de decidirse por los tres trabajos clave de su vida, tiene claro que no puede ser tan objetiva consigo misma. Todos los proyectos en los que me implico, en ese momento, son clave. Ha habido momentos de más trabajo, otros con menos, algunos de mayor repercusión... pero nunca he querido dejarme llevar porque trato de tener control sobre mi vida. Es algo que he tenido claro siempre. No sirvo para las presiones y mi única necesidad ha sido, en algún momento, pisar el freno. Dentro de mi locura, siempre he tenido un punto sensato. Emma Suárez (Madrid, 1964) es posiblemente una de las actrices más completas del circuito nacional. Desde que cumplió 14 años, edad en la que debutó en el cine, ha hecho prácticamente de todo, aunque en este 2010 vive un momento dulce, justo en ese periodo en que muchas actrices se quejan de que, a determinadas edades, el trabajo flojea. En pocos meses estrenará dos películas, dos tv movies basadas en hechos reales y rodará una fábula divertida con Javier Cámara. Está claro que es su hora, uno de esos periplos que ya ha vivido, pero que el tiempo le ha enseñado a disfrutar mucho mejor que antes.

Mujer hoy. En septiembre estrena Héroes, una película que algunos ya califican como Los Goonies a la española...

Emma Suárez. Ha sido una experiencia inolvidable para todos los niños que aparecen en la película, porque no habían trabajado nunca como actores. A mí me hacía recordar cuando rodé mi primer trabajo con 14 años, y compartir esa vivencia, que ya siento lejana, con gente que lo vive en este momento ha sido maravilloso. La película ganó el premio del público en el Festival de Málaga y allí estaban en el cine, todos llorando, porque el filme habla de ese niño que todos llevamos dentro, y que nunca debemos olvidar.

Imagino que esas sensaciones que describe otorgan una doble energía al rodaje...

Una cosa es el trabajo, y otras las emociones que compartes como vivencia. Yo a estas alturas sé que cuando el director transmite armonía a todo el mundo los rodajes se convierten en algo maravilloso, porque el equipo se mimetiza con la historia, y todos somos uno. Y eso provoca casi siempre que el resultado sea positivo. Imagino que por esas fechas se podrá ver también La mosquitera, una película con Eduard Fernández en la que he tenido que rodar en catalán...

Parece que últimamente trabaja más que nunca.

Siempre he estado más o menos en activo, salvo cuando mi vida personal me lo pedía, porque necesito trabajar, es tan vital para mí como ser madre. Es algo terapéutico para mi espíritu, justo y necesario, porque mi profesión es mi lugar de evasión, de conocimiento, un punto de encuentro íntimo conmigo misma.

Pero a ciertas edades, dicen que los papeles escasean...

Bueno, creo que una también provoca las cosas. La crisis existe, pero siempre he trabajado, tengo mi lugar y la gente me conoce. Y hay que llamar a los directores, decirles que quieres estar ahí, porque a veces piensan hasta en no llamarte porque el personaje es pequeño, porque se rueda lejos... hay muchos tópicos, en la mayoría de los casos erróneos. Es verdad que también hay gente que te llama para más de lo mismo, pero romper moldes está en el compromiso de una misma. A mí me dicen muchas veces que si soy graciosa, que si tengo sentido del humor... y te puedo asegurar que no vivo con la intensidad de muchos de mis personajes. Hay que relajarse.

¿Emma Suárez tiene un punto muy loco?

No hay nada que me guste más en la vida que volverme loca. ¿Qué muchos directores aún no se han dado cuenta? Con que lo vea yo... Aunque ahora estoy loca, pero por cobrar el trabajo que hice de la reina Federica para una tv movie. Que la crisis nos afecta a todos...

Ese papel correspondía a un telefilme sobre la vida de la reina Sofía. ¿Le preocupa cómo las cadenas pueden vender este tipo de productos para conseguir una mayor audiencia?

Todos los proyectos que están basados en hechos reales han de tratarse con respeto. Me preocupa ser fiel a la historia, me documento. Me molesta que se saquen las cosas de lugar. Mi pelea es no entrar en determinados circuitos.

Bajo esa consigna imagino que habrá rodado esa otra tv movie sobre el dramático accidente aéreo de Madrid.

Es un proyecto muy serio, donde se cuenta con mucho respeto por qué se cae un avión. En la vida puede haber una cadena de errores que nos afectan. Es un guión que nace del miedo a volar del director, Norberto López Amado. Vivió una experiencia terrible y quiere contar una historia comprometida para él.

Los norteamericanos tardaron muchos años en hacer una película sobre los atentados del 11 de septiembre...

No es lo mismo. Esta historia es una mezcla de realidad y ficción, porque hay muchos accidentes de aviones, no hay que pensar en uno concreto. No es el siniestro ni son las víctimas que mucha gente pueda pensar, porque el dolor merece respeto, y eso hay que tratarlo con absoluta delicadeza. A mí el norteamericano me parece un mercado muy sensacionalista, muy escandaloso, y tratan de buscar eso. Y a ese público le gustan más los efectos especiales, nosotros somos más de corazón. Es importante la honestidad en la mirada de cada uno y tratar de hacer proyectos importantes con los medios que tenemos. Y tener claro que las ideas siempre son lo más importante.

¿En qué se fija? ¿Qué es lo más importante para usted a la hora de decidir cuál será su próximo trabajo?

Hay algo que pertenece a la esencia de cada uno y te llegan proyectos maravillosos donde sientes que no puedes aportarle nada, porque es una historia que no te pertenece. Una de las partes más difíciles de este trabajo es tomar decisiones, elegir los proyectos en que te implicas y decidir. Lo más difícil es decir no. Con cada decisión tomas un rumbo, es un compromiso, vas a romperte para encontrar una vía de conexión con aquello que vas a interpretar. Es un trabajo difícil que requiere tiempo, abrir puertas para llenarlas de las emociones de un personaje, y con eso construirlo.

Son decisiones que delimitan un año entero. ¿Se hace duro?

No es duro pero sí difícil, al igual que organizar la vida de uno con el trabajo, los hijos... Todas mis decisiones, hasta las desafortunadas, han estado basadas en las prioridades de esos momentos. Creo que he perdido alguna oportunidad, pero en ese momento no lo veía claro porque había otras cosas más importantes. No son equivocaciones, son decisiones.

La vida de la princesa Sofía antes de ser reina y un accidente aéreo. ¿En que se diferencia afrontar dos historias tan diferentes?
 
La manera de afrontar el trabajo es la misma, lo que cambia es el equipo y el punto de vista del director, que organiza los ensayos y el trabajo. Yo me adapto, sólo soy un vehículo para llevar emociones. Tengo que aportar soluciones en lo que he compuesto. Me gusta mucho mi trabajo, hago algo que significa mucho. Entré en esto por casualidad, pero con una vocación que se ha desarrollado con los años. Lo que no quita que me de mucha pereza levantarme a las seis de la mañana.

¿Llegó a ensayar su regreso al teatro, previsto este año, con Viggo Mortensen?

Sí, llegué a ensayar la obra con Viggo, pero su madre se puso enferma, era una situación difícil y se fue con ella. Uno nunca sabe lo que va a pasar y en este trabajo siempre te encuentras con sorpresas. Eso es lo terrible y maravilloso.

¿Ha aprendido más de los éxitos o de los fracasos?Bueno... ¿qué es el éxito y qué el fracaso? Digamos que he aprendido de la vida. Soy una persona muy curiosa, a la que le encantan los desafíos, impulsiva, y me tiran más las cosas difíciles que las cómodas. En mi vida coinciden mis grandes viajes con los trabajos más reconocidos por el público: El perro del hortelano, La ardilla roja, Vacas...

Los últimos años de Julio Medem, director de La ardilla roja y Vacas, están resultando complicados. ¿Cómo le ve?

Formo parte de la cuadrilla de Julio desde que empezó a hacer sus primeras obras, junto a Carmelo Gómez, Alberto Iglesias, Nancho Novo... Vivimos en un mundo de mucha creatividad, y cada uno encuentra su manera de expresarse, algo totalmente respetable. Medem es un hombre muy comprometido con lo que hace, ha elegido su trayectoria, se toma sus proyectos muy en serio y yo no puedo juzgar o tener un parecer respecto a eso, porque cualquier persona que es capaz de crear es alguien muy respetable. Medem es una persona que forma parte de mi pasado y alguien a quien tengo mucho cariño. Hace cosas que me gustan más que otras, pero no le doy mi opinión. También es cierto que no me la ha pedido.

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