Dos programas de televisión sobre fatuas (sentencias religiosas) para mujeres, un espacio en la emisora “El piadoso Corán”... Souad dice lo que piensa. Hace unos meses, algunos radicales emprendieron una campaña que instigaba a matarla por decir que aborrecía el “niqab”. En su opinión, “el Islam concede el mismo espacio al hombre y a la mujer. Pero su aplicación está influida por costumbres religiosas”.

PREGUNTA. En Occidente se piensa que la mujer está discriminada en las sociedades islámicas.

RESPUESTA. Por desgracia, hay una diferencia entre el Islam y el musulmán. La religión concede a la mujer y al hombre el mismo espacio, pero su aplicación está influida por las costumbres de las culturas antiguas.

P. ¿Solicitó usted que la nombrasen “mufti” (persona competente para emitir una fatua)?

R. Pedí que hubiese una oficina dirigida por una catedrática que pudiera emitir fatuas, para las mujeres que sienten reparos en consultar ciertas cosas con un “mufti” varón. No hubo respuesta. Tengo la misma cualificación académica que ellos, pero me ponen límites.

P. ¿A qué atribuye la proliferación del niqab?

R. Es lamentable. Esta prenda aleja a la mujer de la participación social y el Islam no la considera obligatoria. Su auge está relacionado con el pensamiento saudí wahabí, que algunos quieren propagar en los países islámicos.

P. ¿Está de acuerdo con preceptos como que los hijos varones reciban el doble que las hijas en una herencia?

R. Antes, la mujer no tenía derecho a la herencia. El Islam estableció porcentajes y dio más al hombre porque tenía más responsabilidades económicas. Lo que pasa ahora es una injusticia: la mujer trabaja igual que el hombre. Es una infracción del Islam. Claro que las circunstancias económicas son cambiantes y los textos sagrados, inamovibles.