Dice haberse vuelto una mujer más sensata. Julieta Venegas, que en noviembre cumplirá 40 años, está en el que posiblemente sea el mejor momento de su vida: con el éxito acompañándola a cada trabajo, con un nuevo disco que acaba de publicar en medio mundo, Otra cosa, y embarazada de su primer hijo, al que todavía no ha decidido cómo llamará.

Con más de seis millones de copias vendidas en todo el planeta, no hay un premio musical que pueda ganar una latina que no esté en su casa (incluido el Grammy americano), y este nuevo trabajo, que supone cierta vuelta a sus orígenes, parece seguir una estela marcada por su fuerte personalidad musical. Pero, aunque no le guste mucho hablar sobre eso, es evidente que en la cabeza de esta mujer, que siempre ha defendido la soledad como un estado de gracia y que reconoce meterse como una ermitaña en casa durante semanas, la llegada de un bebé hace que se replantee muchas cosas. De momento, prefiere dejarse sorprender en los terrenos más importantes y seguir trabajando, como mínimo, hasta que llegue al séptimo mes de gestación. Y a partir de ahí, ya irá viendo...

¿Considera que este disco es una especie de vuelta a los orígenes?No lo sé, me cuesta mucho trabajo ser objetiva, concretar diferencias o cosas que unen mis trabajos a otros. Desarrollo mucho los proyectos en casa y llego al estudio con los deberes muy bien hechos, para intentar que a la hora de verdad todo sea lo más parecido a coser y, sobre todo, cantar. Aunque hacer un disco nunca me ha parecido una tarea fácil, especialmente ahora, que me he vuelto más exigente que nunca porque sé dónde quiero llevar las cosas.

¿Sigue convirtiéndose en una ermitaña cuando llega la hora de componer?Me invento muchas historias y leo asiduamente cuando estoy fuera de casa. Nunca he creído eso de que la inspiración sea como un rayo que te cae sobre la cabeza de repente. Lo entiendo como un oficio: hay que sentarse, un día y otro, y trabajar para que que salgan cosas. Por eso no tengo energía para componer mientras estoy de gira y cuando llego a casa a componer le dedico todo mi tiempo en exclusiva. Necesito ese tiempo para reflexionar sobre lo que pasa. En la gira es todo para fuera y no estoy tranquila como para pensar.

¿Entre las paredes de su casa están los momentos plenos?Creativamente sí, pero disfruto mucho también de la vorágine del tour. Soy acelerada de por sí y no dejo de aprender de experiencias, conocer gente nueva, leer, escuchar música distinta... algo que en casa hago sólo a través de internet. Soy muy tímida, no salgo de bares, y las giras me ayudan a abrirme a lo que me voy encontrando e intercambiar cosas con todo el mundo.

Alguna vez se ha autodenominado la mujer más solitaria del mundo.
Me gusta mucho estar sola. Es algo que va a cambiar muy pronto, pero es mi manera de ser. Tampoco me gustan los extremos, ni ser radical en este sentido. Soy capaz de inspirarme en gente con la que he cruzado dos palabras en mi vida, aunque me invento cómo continúa ese encuentro, y de ahí sale una canción. Y eso se hace en soledad.

Sus detractores pueden decir que siempre hace lo mismo.Voy buscando un cambio, probar cosas diferentes... aunque me dejo llevar porque me considero muy intuitiva. Tengo una personalidad marcada, está ahí, y me gustaría que eso fuera un valor al alza. Aunque tiene que haber opiniones para todo.

Se le siguen resistiendo los temas sociales en sus canciones...
Sigue siendo así y te juro que lo intento. Está todo revuelto, es un año terrible para todo el mundo y eso se siente en el ambiente. Pensé que estaría bien hablar de esa incertidumbre, de todas las cosas que revuelven la vida, pero lo siento, lo juro pero... ¡no me salen!

En Otra cosa no hay una sóla colaboración.
No, no la hay. Cuando se da es divertido, pero no lo busco. Siempre hay que hacerlo con quien te cae bien, pero un disco entero, como Bosé hizo con Papito y donde yo canté con él, para mí es demasiado.

¿Cómo tiene planteados los meses de transición entre el trabajo y el embarazo de su primer hijo?
Voy a trabajar hasta que esté de siete meses. Puedo entender cómo me voy a sentir, que voy a estar hinchada y a crecer... Y si lo dejo será por los viajes, pero yo seguiría. Aunque estaré incómoda, no tengo la menor idea de cómo lo haré después. Mi plan es salir de gira el año que viene, pero tampoco tengo descartado que me vuelva loca y quiera estar pegada a mi hijo durante un buen tiempo.

¿Le habrá preguntado a su madre cómo cree ella que será?
Mi madre no se acuerda de nada, y eso que tuvo seis hijos. Tengo hermanas que ya tienen hijos y es más productivo que les pregunte a ellas. Incluso una más pequeña que yo ya tiene dos.

¿Cuáles son las sensaciones más interesantes hasta el momento?
Estoy muy feliz, aunque mis estados de ánimo... no sé, las hormonas te juro que son terribles, controlan nuestra vida (risas). Es una sensación de felicidad grande, notar crecer a una persona dentro de ti. Por ejemplo, sé que me nacerá escribirle canciones, pero dudo que las escuché alguien más que el bebé, nunca las publicaré. Y si lo hago, espero que me des una cachetada la próxima vez que nos veamos. Es como hacer un disco sobre tus sueños, la persona de al lado no entendería nada... Me da pudor.

Mucho se ha hablado, sobre todo en su país, sobre su intención de no revelar la identidad del padre.
No es que no quiera decir quién es el padre, evidentemente es mi novio, pero fue una forma de dar a entender que me parece raro tener que hablar de esto en público. Es evidente que estoy embarazada, y si fuera un hombre quizá tuviera un hijo y nadie se enteraría, pero voy a engordar... ¡y actúo de cara al público! También estoy descubriendo la parte linda del tema: todo el mundo lo festeja, me da consejos... Alucino con la reacción de la gente. Pero estoy sintiendo que despierto una cantidad increíble de cariño que no dejo de recoger, sobre todo en México, donde la gente me conoce de toda la vida y lo están viviendo de una forma apabullante, pero a la vez sincera.

¿Resulta complicado para una cantante determinar cuál es el momento más adecuado para tener un hijo?
Mira, no es que hubiera gente que no se esperara que me quedara embarazada... ¡es que yo misma tampoco! (risas). Me da cosa que todo el mundo lo sepa y hable de ello, lo veo raro, pero a la primera que llama la atención esta situación es a mí. Pero ser consciente de que todo el mundo sabe que voy a tener un hijo y me pregunten por ello constata que soy un personaje público, y eso es algo de lo que, en mi día a día, prefiero olvidarme y no tenerlo en cuenta.

¿Ahora es más precavida que nunca sobre ciertos temas?
Sí, totalmente. Me doy cuenta que en algunos sitios, si abres la puerta se te meten hasta la cocina.

En entrevistas anteriores decía cosas como que los hombres le parecían, en general, muy aburridos.
Ya no tanto... Son los músicos los que me parecen aburridos. Estar de gira con hombres es un rollo, no sé cómo otras mujeres pueden hacerlo. Ya he incluido cinco mujeres en mi tour y esa mezcla, su día a día, es otra cosa. Ahora puedo salir a tomar algo y charlar, y que no sea siempre de lo mismo.

Pero antes siempre le resultaron atractivos, tal y como usted misma decía, porque se fijaba más en lo que escribían que en su trasero.
Eso ya no es así, dejaron de parecerme atractivos (risas). Hubo un momento de mi vida que conectaba muy bien con las personas que se dedican por entero a la música, de hecho me sigue pasando, pero ahora ya no es en ese sentido. Además, recomiendo a los músicos como pareja. He salido con algunos, me llevo bien con todos, son como familiares a los que quiero, forman parte de mi vida y alguna vez hasta han coincidido en un mismo recinto y todos nos llevamos bien. Definitivamente... creo que soy mejor ex que novia.