La nadadora americana Dara Torres, de 41 años, piensa demostrar en las Olimpiadas que la veteranía es un grado. A la deportista se le acumulan los méritos: nueve medallas (cuatro de oro) y tres récords mundiales. Batió uno sólo tres semanas después de tener a su hija. Lleva 24 años dedicada al deporte, es la nadadora de más edad en la historia de los Juegos y la primera americana que compite en cinco Olimpiadas.

Dara Torres, campeona olímpica estadounidense de natación, se retiró en el año 2000. Ahora, a los 41 años, ha vuelto a la competición. En este lapso ha sido madre y ha trabajado como modelo, presentadora de televisión, articulista, comentarista y directora de un club de golf. También ha sido portada de la revista Sports Illustrated. Su objetivo es volver a subir al podio en Pekín 2008. Cuando estaba embarazada, su médico le recomendó un poco de natación suave y por eso entró, a sus 39 años, en la piscina pública del pequeño pueblo de Florida donde reside. La natación había sido su hábitat natural desde siempre: a los 14 años ya era campeona absoluta de Estados Unidos y cuando se retiró de la competición contaba con nueve medallas olímpicas y tres récords del mundo en su palmarés. Volver a nadar cada día despertó en ella viejos recuerdos y sensaciones. Su embarazo avanzaba y, con él, crecía también un deseo imparable: volver a competir en unas Olimpiadas. Dara asegura que nunca vio su edad como un impedimento: “No puedes poner edad a tus sueños”, proclama.

 

El retorno.

Apenas 15 meses después de haber dado a luz a su hija, Tessa Grace, Dara acaba de participar en los Campeonatos Nacionales de Indianapolis. Sus resultados han

asombrado a los expertos: doble campeona de Estados Unidos en 100 y 50 metros libres. Además, en esta última categoría ha batido su propio récord, establecido en los Juegos Olímpicos de Sydney, con una marca de 24,53 segundos. No sólo ha vuelto a la élite mundial... ¡Es incluso más rápida que antes!. Esta victoria ha ayudado a Dara a mantener intacto su sueño. No era nada fácil ganar una plaza en el equipo olímpico estadounidense: muchas de sus rivales ni siquiera habían nacido cuando ella ganó su primer oro, en los Juegos de Los Ángeles de 1984. Y, a pesar de todo, lo logró. Competirá en 50 metros libres, 400 metros libres y 400 metros estilos, y tendrá la opción de nadar los 100 metros libres.

 

Multitarea.

La veterana nadadora compagina sus entrenamientos con su faceta de madre primeriza y, como ella dice, ha tenido que sumar una niñera a su equipo de fisioterapeutas, nutricionistas, entrenadores y médicos. Con 1,83 metros de estatura y una genética excepcional, sabe que está en el punto de mira de mucha gente. Su entrenador, Michael Lohberg, ha hablado así: “Lo que Dara está haciendo no tiene precedentes, está explorando nuevas fronteras que las atletas femeninas nunca han cruzado. Su historia va más allá de la natación”. Para Mariano García Verdugo, profesor del Centro Olímpico de Estudios Superiores, la clasificación de Dara no resulta sorprendente: “Lo considero como algo natural en la mujer. Ellas son, por naturaleza, más longevas en el deporte que los hombres. Los condicionantes sociales y familiares las hacen abandonar antes su actividad pero, si estos condicionantes no existiesen, veríamos muchos más casos como el de Dara”. Lo primordial, en su opinión, es mantener la motivación: “A cierta edad, pesan mucho la sociedad, el marido, la familia, los hijos... En las mismas circunstancias, el hombre sigue y la mujer abandona. Por eso, las féminas que continúan son tan especiales y meritorias”.

 

Momento de cambio.

La doctora Begoña Manuz, médico y vocal de la Federación Española de Medicina Deportiva, cree también que los cambios sociales han afectado a la manera de entender maternidad y deporte: “Quizás, durante muchos años, la maternidad y la familia hayan “retirado” a las mujeres de la competición antes de lo debido. Pero habría que preguntarse si las causas fueron falta de forma física o el exceso de responsabilidades, que impedía a estas mujeres tener tiempo para llevar a cabo el entrenamiento adecuado para su nivel deportivo. Quién sabe si ahora, cuando las tareas familiares se van compartiendo poco a poco, comprobaremos que la carrera deportiva de las mujeres puede ir más allá del embarazo y el parto”.

 

Beneficios.

Este cambio de percepción no afecta sólo a las mujeres olímpicas. Así lo explica la doctora Manuz: “El embarazo no es una disculpa para sentarse. Todas las mujeres encintas que realizan actividad física controlada y ajustada a su nivel notan los

beneficios: aumento de resistencia, mejora de la circulación –con lo que llega más oxígeno al feto–, tensión arterial más estable, menos riesgo de diabetes gestacional, disminución de las molestias digestivas y el estreñimiento... Además, se ejercitan los músculos del parto, que se vuelven más flexibles, aumenta el bienestar físico y psíquico y se acorta el tiempo de hospitalización”. La experta, pues, recomienda el ejercicio, siempre que se realice con moderación y de forma regular y segura. Todos estamos llenos de buenos propósitos en lo que se refiere a llevar una vida saludable. Los logros y la dedicación de este abanico de mujeres pueden servirnos de ejemplo. El profesor García Verdugo tiene claro que nunca es tarde para empezar y nos anima a todos: “Hay que hacerse un chequeo médico serio y ponerse en manos de profesionales que programen una actividad de acuerdo con nuestras posibilidades”. Después, sólo tenemos que encontrar el deporte que más nos satisfaga. A partir de ahí, ¡adelante!


Veteranas y mamás de récord

 

 El espíritu de superación de Dara Torres es excepcional, pero no es única en el panorama deportivo mundial. Estos son otros ejemplos:

Marlene Ottey. Con 47 años participó en los Mundiales de Atletismo de Osaka. Su marca, eliminada, seguiría siendo campeona de España.

Martina Navratilova. Si Ottey es longeva, ella es eterna. Ganó su primer torneo de tenis en 1974 y el último, el año pasado ¡con 51 años!

Lindsay  avenport. Ex número uno y medalla de oro en los Juegos de 1996. Tiene 32 años y, tras dar a luz, ha vuelto al tenis y ha ganado dos torneos.

Paula Radcliffe. En enero era una atleta embarazada de 34 años que arrastraba una lesión. En noviembre, asombró a todos ganando la maratón de N.Y.

 

Las más experimentadas del equipo español

 

 Almudena Cid, 28 años. Gimasia rítmica. Esta vitoriana es la única gimnasta en el mundo que ha conseguido estar en tres finales olímpicas consecutivas.

Isabel Fernández, 36 años. Judo. Nacida en Elche, afronta su cuarta cita olímpica. Es doble medallista olímpica y fue subcampeona mundial en 2007.

Beatriz Ferrer-Salat, 42 años. Doma clásica. Obtuvo dos medallas olímpicas en Atenas 2004. La catalana se prepara para sus cuartos Juegos Olímpicos.

Virginia Ruano, 34 años. Tenis. Nacida en Madrid, lleva 18 años con la raqueta. Fue medalla de plata en dobles femenino en los Juegos de Atenas 2004.