Tras la figura del juez hay siempre un secretario judicial. Sin embargo, su labor suele pasar desapercibida. Así lo ve Amigó, que ejerce esta función desde 1987. Hace dos años fue nombrada secretaria de gobierno de la máxima instancia judicial catalana. “He pasado de la tramitación procesal y gestión de nueve personas a tener un cargo directivo del que dependen los 560 secretarios judiciales adscritos a Cataluña y, de forma más indirecta, 7.000 funcionarios más. Las mujeres podemos asumir esta nueva función directiva, muy vinculada al hecho de que cada vez somos más en la profesión. Además, son cargos de libre designación, en los que se valora la experiencia profesional, los méritos y las habilidades. Estoy convencida de que en la justicia, donde se dan todo tipo de conflictos, la mujer aporta un plus que tiene que ver con la presencia de las emociones ante esos problemas. En cuanto a mí, intento que dentro de mi espacio, como mínimo las decisiones que se puedan tomar de cualquier tipo sean lo más justas posibles. Es lo que me vincula a este cargo y a esta profesión”.

UN RETO

Avanzar en un modelo de organización de la justicia basado en la cooperación y la coordinación entre las distintas administraciones y reforzar la figura del secretario de gobierno como enlace entre ellas.