Tiene reputación de divertida, directa, atrevida y femenina. Y lo es. Se mueve como un gato y habla rapido, en un inglés y un español perfectos. “Soy 100% latina y 100% americana. Tengo lo mejor de los dos mundos”, afirma. Mendes, nacida en Miami, pero de origen cubano, estudiaba marketing en la universidad y por casualidad comenzó su carrera como actriz a los 23. Ahora todos la requieren y no para de trabajar. Lo próximo que veremos en la cartelera española protagonizada por este huracán latino será “Teniente corrupto”, un remake en el que comparte la pantalla con Nicolas Cage.

MUJER HOY. En la industria del cine, tan masculina, ¿le ayuda parecer una mujer con tanto “poderío”?

EVA MENDES.
Nunca me he sentido explotada porque todo lo que envuelve mi sensualidad y mi sexualidad ha estado siempre a mi favor. Me encanta sentirme súper femenina y sexy. Jamás he aceptado papeles en los que no tenía todo controlado. Yo creo en eso de “lo exige el guión”, pero mido con lupa todo lo que pide y cómo se hace.

MH. Fuerte, independiente, no para de trabajar... A estas alturas ¿cuáles son sus temores como actriz?

EM.
Que me estanque y no crezca. Aunque soy consciente de que no estoy interpretando Medea y, a veces, se olvida que soy una actriz que ha estado años en la Escuela de cine.

MH. ¿No cree que la escogen por su físico?

EM.
Estoy feliz con cómo me ha creado Dios, pero no soy el tipo de belleza fantástica. Hoy me han peinado y maquillado los mejores expertos. Sin todo esto, soy como la vecina de al lado.

MH. La mezcla cubana-americana no es precisamente el tipo más común de estrella en la meca del cine...

EM.
Yo podría estar más delgada y ser como todas las demás. Pero no quiero y disfruto con mi aspecto sano. No quiero caer en las obsesiones ridículas. Nadie tiene que ser perfecto. Yo soy americana de origen cubano y lo veo todo desde dos perspectivas. Cuando la gente me pregunta si es difícil ser una actriz cubana–americana respondo: “No tanto como ser asiática. Muy pocas llegan”. Pero, en general, ser una mujer en Hollywood es ya un desafío y no soy de las que se quejan porque ser latina me ha ayudado. Lo que me frustra es cuando dicen: “Para este papel, prefiero a una tipo de chica más americana”. Yo soy americana.

MH. ¿Qué opinión le merece la cirugía plástica?

EM.
Se está escapando de control. No estoy en contra y cada uno que haga con su cuerpo lo que estime más oportuno, pero el que chicas que no llegan a los 30 años se pongan botox me saca de quicio. Es enfermizo. Se analiza la cara de las actrices que salen en un escenario de 15 metros con lupa. Hollywood está obsesionado con cualquier cosa que haga dinero; si es la juventud pues quiere actrices que parezcan jóvenes.

MH. ¿Se imagina luchando por conseguir un papel a los 40 o 50?

EM.
Sinceramente, no creo que vaya a continuar trabajando como actriz muchos años más. Mi verdadero amor, además de la interpretación, es la arquitectura. Estoy enamorada de Antoni Gaudí y de Frank Lloyd Wright. Y me encanta el diseño interior, de hecho lancé mi propia colección para el hogar. De mayor me veo diseñando hoteles, y viviendo en Costa Rica o en el sur de España.

MH. Dicen que ser actriz requiere un gran humor, madrugar, tener mucha paciencia… ¿Qué le hace dudar en continuar?

EM.
Lo veo todo con gran sentido del humor e incluso ahora, a los 34 años, obtengo mejores papeles, más variados. A los 20 eran siempre de “chica en la universidad” o “la amiga de...”. Pero estoy en un periodo de cambio, de dudas. No sé qué voy a hacer… Por ejemplo, no sé si quiero niños o más películas. Me encuentro en un periodo de transición.

MH. Pero usted dice que la familia es su salvación...

EM.
Así es, es mi prioridad. Sinceramente, gracias a mi familia salgo ilesa de tanta especulación sobre mi vida. Me da igual todo, no me importa. Hay que tener una base de apoyo femenino grande y yo estoy con mi madre, que me adora, y mis hermanas, que me quieren. Siempre habrá historias, pero tengo mi familia que es lo más importante del mundo para mí; mi apoyo en la vida. Y además este año ha sido bueno. He madurado muchísimo y por fin siento, a mis 34 años, que me he convertido una mujer. Me siento feliz como soy y como estoy, segura de mí misma. Y hasta me he comprado un perro, Hugo, y aunque suene ridículo tener una mascota me ha hecho consciente de muchas cosas.

UN TENIENTE MENOS CORRUPTO

Dirigida por Werner Herzog, al “Teniente corrupto”, que se estrena el 8 de enero, es un remake de un thriller rodado por Abel Ferrara en 1992. 

Eva Mendes da vida esta vez a Frankie Donnenfeld, la compañera sentimental de Terence McDonagh (Nicolas Cage), el policía con problemas al que hace referencia el título. 

• La historia arranca en la ciudad de Nueva Orleans durante el paso del huracán Katrina, cuando Terence salva a una persona de morir ahogada, pero queda malherido. Años más tarde el detective, ascendido a teniente y adicto a las drogas, debe resolver una serie de asesinatos de inmigrantes en la ciudad.