Cambió la medicina por la política y, durante 16 años, fue alcaldesa socialista de su localidad natal de Mollet del Vallés (Barcelona), antes de ocupar su actual cargo. Divorciada y con dos hijas, afirma que, con esfuerzo, es posible sacar adelante una casa, unos hijos y una actividad profesional, aunque reconoce que ha renunciado al ocio. “Me gusta estar con mis hijas y nunca dejo de pensar en cómo lograr trocitos de tiempo para ellas”, afirma. A sus 52 años, espera aportar más justicia a la justicia. “Todo el que desea una sociedad más igualitaria quiere que el acceso a la justicia sea el mismo para todos, que haya asistencia jurídica gratuita para los desfavorecidos, oficinas de atención a la víctima, centros de mediación... Sin olvidar a las mujeres que cumplen condena, que tienen necesidades especiales, sobre todo si son madres de niños pequeños. Quiero pensar que todas las personas que trabajan en este ramo son sensibles a la situación de los más vulnerables. Y ahora que somos muchas mujeres, creo que tenemos esa sensibilidad muy incorporada. Mi ideal de justicia es un magnífico servicio público que funcione de forma correcta”.

UN RETO

La erradicación de la violencia machista.