Está cansada, parece que mucho. En los tres días que lleva en Madrid ha recogido un disco de oro y otro de platino por su último trabajo discográfico, ha actuado en el Palacio de los Deportes de la capital (con sus respectivos ensayos), ha viajado a Valladolid para anunciar su gira 2010, ha grabado media docena de galas de televisión y participado en directo en otro programa, además de tener una cita profesional con el cantante Mika, aprovechando que estaban en la misma ciudad.

Está cansada, parece que mucho. En los tres días que lleva en Madrid ha recogido un disco de oro y otro de platino por su último trabajo discográfico, ha actuado en el Palacio de los Deportes de la capital (con sus respectivos ensayos), ha viajado a Valladolid para anunciar su gira 2010, ha grabado media docena de galas de televisión y participado en directo en otro programa, además de tener una cita profesional con el cantante Mika, aprovechando que estaban en la misma ciudad.

Paulina Rubio llega a la cita con Mujer hoy un par de horas tarde, pero maquillada y lista para hacer lo que haga falta. “Coge la guitarra, tira el espumillón, súbete a estos tacones, tírate en este sofá”, le indica el fotógrafo. Exigente, a veces caprichosa, pero también dispuesta y con una sonrisa en los labios, tiene claro lo que quiere y resulta evidente que Paulina puede pasar de todo... menos desapercibida. Hoy le proponemos una fiesta navideña, con todos sus ingredientes. Está por la labor de entrar en el papel de vivir la fiesta, aunque no quiere dar demasiados detalles de cómo se lo monta ella cuando está entre amigos.

Mujer hoy. ¿No hay mayor energía que la que se genera en una buena fiesta?

Paulina Rubio. Bueno, yo en el escenario doy y recibo energía, y eso que llego después de un entrenamiento muy parecido al de un deportista: terapias después de cada concierto, estiramientos para calentar la voz, tener mucho cuidado de estar bien cubierta al salir del escenario… y termino con las endorfinas tan arriba que luego no me duermo fácilmente. Así que cuando todo termina y llego a casa, al silencio, me viene un bajón casi depresivo. Ubicarte en descansar no se hace de un día para otro.

MH. Está cerca de la cuarentena y lleva 30 años de carrera, pero por su físico parece no pasar el tiempo.

PR. Estoy muy centrada y lo mejor es que tengo mucha experiencia. “Nunca” y “miedo” son palabras que no entran en mi vocabulario. El aquí y el ahora es lo más importante, Buda lo dice. Me da igual el año que viene, sólo sé que ahora tengo por delante un momento nostálgico como es este fin de año, con una carrera larga detrás.

MH. Esa filosofia está bien mientras el cuerpo aguante...

PR. Hay que cuidarse, consentirse, leer, aprender de nutrición… porque el cuerpo, al final, te pasa una factura de todo lo que haces. Yo tengo amigos que no piensan en vivir más y mejor. Se quedaron sólo en el aquí y ahora, pero no con la profundidad de este pensamiento. Hay que planear cómo te quieres ver en el futuro y para eso la mente es una herramienta muy poderosa.

MH. . ¿Prefiere vivir un buen festejo o es más de organizarlo?

PR. Ahora mismo ni una cosa ni la otra, no quiero fiestas de ningún tipo, sólo escapar a un lugar paradisíaco, rodeada de naturaleza. El exceso de trabajo sólo le pide a tu cuerpo lectura, mar, masajes, comidas, sueño, familia, amor… y fiestas, pero encima del escenario.

MH. ¿Cómo son sus mejores celebraciones?

PR. Mi vida es una fiesta, una exhaltación y reconocimiento de lo bonito, de mis padres, de una familia unida, del amor a mi marido… todo es tan de verdad que un domingo es una celebración, sobre todo tras meses de trabajo. En ese momento, si conseguimos reunirnos, sólo quiero sentirlos.

MH. Seguro que, de todos modos, tiene un gran recuerdo de alguna de sus Nocheviejas más recientes.

PR. Recuerdo especialmente una en la que estaba en Mauritania, hace ya algún tiempo. Sin luz, con los tuaregs, haciendo pan sobre la arena, volviendo al momento primitivo del hombre. Tomábamos té y practicamos bailes nativos, una pasada.

MH. Su último disco se llama “Gran city pop”, en referencia a sus casas en Madrid, Miami y México. ¿Recuerda una noche divertida en Madrid?

PR. A ver… recuerdo un cumpleaños de la hija de Alejandro Sanz. Vino Bosé… bueno, es que estábamos todos, creo que lo pasamos mejor que la niña [risas]. Estábamos todos los amigos unos centrados en otros, porque en el fondo nadie te entiende mejor que ellos. A veces no necesitas ni hablar, nos miramos y ya lo sabes todo, ya te ha dicho todo.

MH. ¿Y en su ciudad natal, en México?

PR. Pues este año tuve una gran noche en el Auditorio Nacional. Fue un gran concierto, con toda mi familia, mis amigos… Me sentía como si tuviera un agujero en el estómago, como la bajada de una montaña rusa. Sobre el escenario nunca dejas de sentir esa emoción: respeto, ansiedad, amor, ganas de que el espectáculo empiece… Sentimientos que sólo puedo comparar a cuando me besaron por primera vez. Cualquiera que te diga que no siente algo así al dar un concierto miente o está muerto en vida.

MH. Y por último Miami, casi su segundo hogar...

PR. Ya te digo que mi vida es una celebración constante, reacciono a todo positivamente, hasta en los malos momentos. Cuando regreso a mi casa de Miami, abierta al mar, tan zen… el mejor día de fiesta es cuando vuelvo a esa casa.

MH. Creo que esta Navidad la pasará en buena parte en Madrid. Imagino que de controlar su dieta nada de nada hasta el año que viene…

PR. Mi madre y mi suegra montan enormes festines y estamos tres y cuatro días sin parar de comer, pasándolo bien, abriendo regalos, viendo las caras de los niños… porque la Navidad es para ellos. Yo le perdí el gusto cuando murió mi abuela.

MH. ¿Tiene un sueño claro y afianzado para 2010?

PR. Sí, empezar a trabajar de lleno en mi nueva fundación, Paulina and friends. Desde el pasado 3 de diciembre tengo mucho por hacer. Y en esto, por mucho que hagas, siempre te quedas cortita. Quiero cambiar la vida a los niños que lo necesitan, los que viven en la calle. Es una fundación mundial, aunque vamos a empezar trabajando en Sudamérica. Tenemos cuatro hospitales montados en Estados Unidos, donde a partir de enero comenzaré a confirmar la asistencia de algunos amigos y a ver en qué lugar celebro un concierto que tengo previsto para el 10 de abril. Los niños son el futuro del mundo y es necesario preocuparse por ellos, porque si no terminarán siendo lo que no quieren ser.

MH. Disco, gira, una línea de ropa de baño, un perfume, la fundación… usted misma has dicho que Paulina es una gran empresa que canta y baila. ¿Esa cabeza para quieta en algún momento?

PR. Mi cabeza no para ni cuando duermo, por eso medito, es el único momento en que logro poner la mente en blanco. Ya lo logro en cinco minutos y me voy, pero para hacerlo cada vez más rápido hace falta practicar. Yo intento concentrame en la respiración. Te enfocas en ella y tratas de no pensar en nada, porque un pensamiento lleva a otro y ése no es el mejor camino para conseguirlo.

MH. Está en el principio de una aventura empresarial. ¿Ha ayudado su marido, Colate, a que tenga esa nueva visión?

PR. Claro, aunque viendo el camino que llevan las discográficas, llamadas a desaparecer, también me habría decidido porque la crisis discográfica ha sido uno de los factores que he tenido en cuenta para iniciar esta aventura. Mi marido me da consejos porque es muy sensato. Es más, soy más sensata que antes gracias a él. Está en equilibrio, no como yo, que soy un remolino. Tengo que aprender mucho todavía. Lo más difícil cuando te casas es aprender a hacer las cosas no a tu manera ni a la del otro, sino en conjunto. Quiere lo mejor para mí.