La candidata a la Presidencia francesa y la canciller alemana representan dos estilos de liderazgo muy distintos. Descúbrelos.

• SEÑAS DE IDENTIDAD

Ségolène Royal: Miembro del Partido Socialista francés, es presidenta del Consejo Regional de Poiteau-Charentes. Tiene 54 años y lleva 25 viviendo con su pareja, padre de sus cuatro hijos.
Angela Merkel: Presidenta de la Unión Demócrata Cristiana (CDU), tiene un doctorado en Físicas. A sus 53 años, está casada por segunda vez y no tiene hijos.

• IMAGEN

S.R.: Es un fenómeno mediático: inteligente, atractiva y apasionada, arrasa en los sondeos. Sus enemigos la tachan de frívola, pero su poder de seducción es innegable.
A.M.:  Fría, eficiente e introvertida, la apodan “la dama de hierro” alemana. Ha llegado a decir: “Cualquiera que tenga algo que decir, no necesita maquillaje”.

• DISCURSO

S.R.: Combina su progresismo y su laicismo con medidas protectoras de la familia. Sus detractores la acusan de recurrir a la retórica en lugar de a las ideas.
A.M.:  Su economía neoliberal ha reactivado el país (aunque a base de recortes sociales). Se muestra abierta en temas polémicos como los derechos de los homosexuales.

• BIOGRAFÍA

S.R.: De familia ultraconservadora, fue “fichada” por un cazatalentos de Mitterrand, su “padre” político. En sus primeros años, hizo de los temas sociales su marca de fábrica.
A.M.:  Hija de un pastor luterano de la República Democrática Alemana, entró en política tras la caída del muro de Berlín y fue la ministra más joven de Helmut Kohl.

• PUNTO DÉBIL

S.R.: Su ignorancia en política exterior. Son legendarios sus “patinazos”: por ejemplo, alabó la celeridad del sistema judicial chino, obviando su afición por las penas de muerte.  
A.M.: Su imagen antipática, que ha intentado suavizar, y sus polémicas posturas a favor de la invasión de Irak y en contra de la entrada de Turquía en la UE.