El 15 de marzo se aprobó la Ley de Igualdad. Dos meses después, se notan los efectos: las elecciones municipales y autonómicas serán las primeras paritarias.

Casi 34 millones de electores votarán a 65.357 concejales que gobernarán en 8.111 municipios. Por primera vez, se elegirán más mujeres y menos hombres. Por ley, las candidaturas deben estar integradas por al menos un 40% de mujeres, salvo en municipios de menos de 5.000 habitantes. La regla se cumplirá en cada tramo de cinco aspirantes: cada cinco candidatos, dos, como mínimo serán mujeres. Esto ha provocado no pocos quebraderos de cabeza en los partidos.

Ahora, con la ley en la mano, los jueces pueden suspender las candidaturas en las que menos del 40% sean mujeres u hombres. Con la nueva ley se da la paradoja de que, en un país donde las listas masculinas han sido la norma, una candidatura sólo de mujeres es imposible. Entre los partidos y las juntas electorales han impugnado más de medio centenar de listas que no cumplían la paridad. El follón en algunos municipios ha sido tal que hasta el fiscal jefe del Tribunal Constitucional, Juan Ortiz Úrculo, envió una instrucción al resto de fiscales para que se subsanen los errores en las listas.

¿MEJOR PARA TODAS?

Pero ya ha empezado la cuenta atrás para que las mujeres, también, elijan. Muchas votan por primera vez y Mujer hoy ha querido ser su altavoz. Después habrá cuatro años para comprobar si la paridad supone una mejora en la vida cotidiana. Las elegidas tendrán la posibilidad de trabajar para la igualdad real. Por ahora, sólo pueden prometer… y prometen.