Por primera vez desde que se fundó, hace 174 años, en el Colegio de Abogados de Barcelona cuelga el retrato de una mujer: Silvia Giménez-Salinas, de 46 años, especializada en derecho de familia y menores. Hace dos años fue elegida decana de la institución, contra seis candidatos masculinos. Tras su victoria, reconoció que su género podía haber sido un factor importante en su elección. Y es que este colegio cuenta con 7.859 féminas, el 42% del total. “Muchas mujeres quieren participar e implicarse en la gestión de nuestros intereses. El problema real suele ser la maternidad. En mi programa hay propuestas para crear una guardería en la futura Ciudad Judicial o para que se permita trabajar desde casa a los abogados con recién nacidos. Yo misma tengo cuatro hijos y pienso que, si tienes un buen compañero, con el que haya un buen reparto de responsabilidades, se sale adelante. Mi experiencia me dice que hay muchos aspectos de los conflictos familiares que merecen un trato diferente al de la justicia tradicional”.

UN RETO

Dignificar el turno de oficio, reforzar la formación especializada y mejorar la percepción que la sociedad tiene de la abogacía, que, por lo general, es negativa.