Abogadas, juezas, fiscales...Están tomando los tribunales. Y es que la justicia se está feminizando. Sobre todo en Cataluña, donde ellas ocupan todos los cargos importantes. Hablamos con seis de estas mujeres.

La justicia se está feminizando. En 1984, sólo el 11% de los jueces españoles eran mujeres. Hoy, ellas representan a más de la mitad de los jueces y fiscales de este país. Se trata de un ascenso imparable, teniendo en cuenta que el 70% de cada nueva promoción de estos profesionales que se incorpora a la judicatura son féminas.

Y las cifras, en general, son contundentes. Según datos del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), en España hay 4.576 jueces, de los cuales el 62,63% son mujeres; 1.874 fiscales, con un 54,45%; 3.536 secretarios judiciales, con un 60,34% femenino y 9.125 procuradores, con un porcentaje de chicas del 55%. El único sector donde, al parecer, ellas no superan todavía el 50% es en la abogacía. Pero tiempo al tiempo. En los letrados menores de 40 años se empieza ya a notar la misma tendencia que en otros sectores de la profesión.

Algo distintas son las cosas en los órganos superiores que rigen la justicia española –llámense Consejo del Poder Judicial, Tribunal Supremo, Audiencia Nacional o Tribunal Constitucional–, donde la presencia femenina apenas supera el 20%, con la particularidad de que la presidenta del Tribunal Constitucional sí es una mujer: María Emilia Casas.

Con todo, el broche de oro al imparable ascenso femenino en la función judicial lo pone Cataluña. Allí, además, todos los cargos de responsabilidad de la cúpula judicial están copados por mujeres. Con ellas estuvimos para hablar de la justicia con rostro de mujer.

LA ÚLTIMA EN LLEGAR

La fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña Teresa Compte ha sido la última en sumarse a la cada vez más larga lista de mujeres que ocupan cargos judiciales de máxima responsabilidad en Cataluña. Compte es una mujer ampurdanesa de 53 años, nacida por azar en Cartagena (Murcia), que tendrá bajo su mando a los 334 fiscales destinados actualmente en territorio catalán. De ellos, cerca de un 60% son de sexo femenino. Casada y con un hijo, se dice de ella que es una mujer muy reservada con su vida privada y que posee una gran cultura. De tendencia progresista, ingresó en la carrera fiscal en 1982 y, desde ese momento, ha ejercido toda su trayectoria profesional en Cataluña. En la declaración de intenciones que realizó al tomar posesión de su nuevo cargo, afirmó que seguirá trabajando para combatir la violencia de género. Aseguró, además, que se encuentra profundamente sensibilizada con este problema.  Un reto: reforzar los medios para perseguir los delitos medioambientales y urbanísticos.